miércoles, 4 de julio de 2018

Satira contra la niebla de la adolescencia

 I

1. La modernidad es el Apocalipsis. La última revelación.

Cansados del amor no correspondido por dios, nos atenemos a la visibilidad, a la palpabilidad, a la humanidad.

Nuestro objeto de adoración es un auténtico seductor.

Con juventud nos seduce, con drogas, con relativismo y con amables gestos de altanería delincuencial.

¡Con rebeldía nos seduce!

2. Nuestro amor no correspondido por lo lejano diluyo nuestra relaciones humanas. Era necesario que la historia oficial sea juzgada. Hasta este punto de necesidad llegamos a falta de inclusión.

¡Bestia salvaje, fachera y a la moda en todas las variantes del lunfardo, a tus ritos nos entregamos!

Nosotros, los complicaditos, educados sin tradición entre violentas ráfagas de cultura. Nosotros, los estadísticamente fuera de lugar. Nosotros, los mestizos, de espíritus enmarañados, distraídos y drogadizados. Nosotros, los que usamos más palabras de las necesarias en busca del estilo perfecto. Nosotros, alienados, nacidos bajo el yugo de la desesperación, nacidos bajo el manto de la desacralización, entre la virtualidad y realidades alternas a voluntad mejorables con sustancias y botones al alcance, suspendidos en los segundos previos a que la guerra se desate... Nosotros deformes, cuestionadores, y dignificadores de todas las deformidades no aceptadas... Fuimos nosotros quienes hicimos de este fulgoroso dolor un acto perfecto de rebelión para aquellos no incluidos en el estrato de la objetividad: moralizadores y estratificadores de la sociedad, dominadores de la lengua escrita y hablada, y dueños de los medios de comunicación... Nosotros somos ácido para nuestros correctores, ácido para nuestros directores, ácido para nuestro corruptores, ¡corrosivos para los reglamentadores! Apropiémonos de la nada con nuestra cabeza puesta en las verdaderas razones: el más allá no nos compete, ¿no es el espíritu una palabra difícil de tragar?

3. ¡Relativa es nuestra doctrina y subjetivo nuestro juicio! ¡Subjetiva nuestra santidad y relativa nuestra mediocridad y genialidad! ¡Subjetiva nuestra astucia y relativa nuestra angustia! ¡Relativa la relación y las canciones y alabanzas al dios! ¡Relativo es nuestro nuevo dios Bestia!

4. He aquí, nuestra máxima revelación: Nosotros no podemos pertenecer a nada que no seamos nosotros mismos.

¡Por fin algo de certidumbre!

Somos jóvenes y estamos vacíos, anestesiados, ¡y somos publicistas de nuestra visión! En esto estamos juntos, ¡por fin una tarea compartida!

5. El Anti-ser es nuestro némesis. Quien nos conduce a la nada. El Anti todo. El espíritu ortiva.

6. De nuestras mierdas queremos despojarnos, y más aún jactarnos de nuestro despojo.

7. ¡El nihilismo lo superamos auto-parodiandonos!

Es está nuestra  última revelación y nuestro último dictado.



8. Con o sin ideal, seguimos… con o sin guarnición, estamos de pie, deconstruidos: ya no nos podemos hacer los boludos, o somos o no lo somos, corta, pero de hacernos: nada, cagón. Estamos grandes, y hasta a nuestras ideas les creció pelo.

9. Reconozcamos al enemigo delante de nuestros ojos.

El enemigo soy yo mismo reconociendo que el enemigo es otro y aún sosteniendo la enemistad en un tercero, que no es más que la proyección de mi enemistad conmigo mismo en otro.

La estupidez es el enemigo, y la ignorancia su mejor aliada.

Reconozcamos al enemigo delante de nuestros ojos.

10. Nos manejamos con un lenguaje profano; no admitimos esto más que para manifestar la alta cumbre del pensamiento intuitivo en la que nos sentimos dispensarios, dignificando la inspiración traída de ¡vaya a saber qué entidad patafísica!

11. Aquello que escapa a nuestra consideración son los límites de nuestro mundo. ¡Ignorancia y necesidad en armoniosa comunión! ¿Que te parece eso?

12. ¡Nuestro apetito es nuestra brújula! Al Norte, al Sur, al Este y al Oeste. Allí donde podamos pasar un ratito dopados y acomodados nos dirigimos. Pertenecemos al lado B, como personajes de una película de bajos recursos y altas expectativas del éxito a través de nuestra “originalísima” manera de llevarnos con la historia.

13. Los pelotudos tenemos también historia –queremos tenerla. Y nos proponemos documentarla, para ustedes, mirones: espías y curiosos de toda laya. Ustedes no entienden de este dolor porque nacieron para ser espectadores. Ustedes hablan y cuentan historias para entretenerse con una realidad que desconocen. Ustedes existen para hablar de nosotros.
Comentadores y espectadores, nos verán protagonizar sus estudios, nos verán ser parte de sus pensamientos. Los condenaremos a obsesionarse con nuestro crepúsculo, y nuestra mueca de gracia será eterna, como su necesidad de reírse de lo lejano.



14. Terrible esta soledad
escasa de inspiración. Terrible
esta necesidad de justificación
de este cuerpo, de este viento que derrumba.
¡Es terrible esta necesidad de justificación!
Algo de esto, ¿te lo imaginabas? Algo
semejante, un frío semejante, un viento
semejante que derrumba y el espejo
que no me transporta a ninguna dimensión...
que es enemigo de la necesidad... y es terrible
esta forma de justificación. Algo de esto,
¿te lo imaginabas? Sin embargo no es
para tanto pero es bastante
y puede ser peor porque no hay tope
en esta faena y justificarse con dos o tres
palabras magras
escasas de inspiración
no tiene razón de ser
a no ser que la mediocridad
sea una razón
y la UNIDAD sea el fin último.
Y sin embargo estamos los que negamos
la Unidad
y negamos todo lo que, al parecer,
quiere sacarnos de esta pelotudes
que tanto nos gusta
a nosotros, los más torpes de nuestra generación, que nos ponemos bajo el manto de todo mártir del rock, que quisimos ir más allá cuando acá, nuestro acá, nuestra estancia
no era mas que tierra virgen que podíamos abandonar o explotar

¿Y que hicimos?

Irnos por la zanja en vomito, como todos esos seductores, músicos arrebatados en arenga, malditos poetas, bichos malos, traumados y deformados que exudan inconsciencia, síndrome de la estirada inocencia, en su constante estado de niñez, en la peligrosa edad del porqué, en la meritoria búsqueda del placer; hermosos arrebatados y delirantes, reventados contra el suelo que como vientre materno acoge a sus caídos, de tanto asomarse y no controlar el equilibro; balanceados sobre el abismo maldito a fuerza de curiosidad para conocer el sabor del veneno, a causa del misterio primordial. ¡No hay un porqué! Así nacimos, con la sangre en el ojo y la rebeldía a flor de piel. ¡La rebeldía hacia la vida! Y su mecanicista forma de llevarnos a la tumba. ¡Si vamos a morir, que nuestra voluntad se anteponga al curso natural! ¡Si hemos de morir, que de festejo y con Dionisio injerto en nuestro estómago sea! Nosotros, los que si nada nacimos y nada queremos ganar...

15. Todo goce cobra su costo a costa de un agradador, ¿y quien tendrá los huevos de sacrificarse por el equipo y llevarnos a todos a buen puerto? ¡Si estamos todos en la misma!, perdidos y mendigos de un amor que ya se fue de una vez y para siempre y el resto es el coro de una absurda representación que no tiene validez más que para nuestra propia justificación, la que nos pone por encima de nuestra Voluntad.

16. Ya no hay necesidad de que con sangre traces un círculo en el terreno y te plantes en el medio para invocarlo: todo nos invita a la fiesta de los condenados.

Él quiere que con tu lengua accedas al reino de las tinieblas y juegues con las sombras que tu propio cuerpo proyecta, como queriéndote dar a entender que son parte de tu dominio y de tu juego. Quiere, sin más, atarte y condenarte a la eterna joda donde todo tiene la hermosa apariencia conforme a tu necesidad de pertenencia. Y así ir reptando  en un ascetismo forzado mientras la furia del ángel es confundida por el clamor del demonio.

17. Reptando en un ascetismo tirado de los pelos cuál demonio vagando por el desierto, hogar por excelencia de los desaparecidos, de los olvidados y desterrados, cual demonio en busca de un cuerpo en el que manifestarnos. Si, de boludeces nocturnas nos nutrimos y el espíritu se nos escapa en el exceso de giladas amanecidas y charlas de fiestas fracasadas mientras los horrores del vacío cósmico se resuelven en un acto no menos sagrado que el de empinar el codo para ya irnos a la cama reptando en busca del amor disfrazado de sol verdugo que nos espía a través de la ventana, que nos re descansa y se nos caga de risa en la cara.

Sus rayos son como cuchillos porque así es como le gusta vernos, aventurados y con estima en este bananero “vuelo poético”.

Nosotros lo sabemos porque nos reconocemos. Lo sabemos porque nos reflejamos frente al espejo de las grandes personalidades y nuestra figura espectral nos asusta, nos inunda el espíritu de sutilidades y finuras, nos ahoga y por eso cantamos y escribimos con la cruz de justificación como la máxima expresión de nuestro aliento efímero en este mundo, mientras reptamos en un ascetismo forzado deseando el diluvio que nos salvara de esta gilada que tanto no gusta y condena a la anónima inmortalidad... la inmortalidad de todos esos seductores, ángeles clamorosos, piadosos demonios, caídos del estante de las grandes personalidades, propagadores de una justicia divina.

19. Vivir y morir en nuestra ley. De lo negro, la muerte y su fría manifestación en aislamiento esperar festejo. No, no termina la fiesta hasta que el odio no se disipe y tengamos a bien nuestro cuerpo como templo.

Ellos son, hoy, el becerro de oro que nos dedicamos a adorar, con una máxima escrita en la base de su pináculo, muy atractiva y fácil de recordar

TODOS PODEMOS SER DIOSES

Pero imposible de practicar.


18. ¡Ay de nosotros que fuimos elegidos! ¡Ay de nosotros que fuimos aceptado al club de los descastados! ¡Ay de nosotros! ¡Fuimos advertidos! ¡Fuimos impacientes! ¡Ay de nosotros, que de lo funesto bebemos, venerando el vacío en el quisimos establecernos para ya no tener límites!

¡Ay de quienes viven y mueren en su ley! ¡Ay de los incompletos! Grito avasallante de los recluidos, delimitadores del espacio de acción. ¡Ay de los distraídos! Y su mirada reductora de la complexión física ¡Son hermosos! ¡Los amamos! Con ustedes el presente es una carta de renuncia para nuestra constante deserción de las formas sutiles y ocultas de la religión.

Nosotros también queremos desaparecer, de una vez y para siempre, de los graves vientos de la desilusión y balancearnos sobre el maldito abismo de los caídos de tanto dolor de piernas, de tanto estar parados o de mariconear por las razones incorrectas.

Indignos del silencio y de la cruenta veracidad, para nosotros el infierno es un eterno murmullo, un infinito no entender lo que se dice alrededor; nosotros, paranoicos y desconfiados, sobre nuestro propio peso nos veo caídos, deformados y redimidos, por lo tanto justificados; y esto es lo que amamos: la muerte legalizada por nuestro propio amor, el amor de los que mastican su propia construcción y masturban la verga del mismo Anti-ser que los ungió, buscando esa lluvia láctea que alienta el asco y el amor por lo lejano, como una renovación de una esperanza irónica para los ya condenados a la soledad de la lepra sin música de fondo ni mil poesías que sostengan una ficción seductora para algún espectador. Amamos y admiramos sostenidos por el espíritu de curiosidad, a causa del misterio primordial, a fuerza de saber que hay más allá de los clamores del bien y del mal.

15. Somos tus bastardos, siglo XXI. Sin valores, perdidos entre las tetas del dios andrógino, sin sentido de trascendencia.

Nos gusta el sabor amargo de la destrucción. No hay un porqué.

¡La garcha llena de los porqué!

La amargura de la destrucción es el sabor característico de nuestro elixir.

Las tinieblas son nuestra mejor variante de la adicción, nuestra droga preferida. Nos sentimos cómodos con ella, acogidos, adulados, comprendidos, aunque nos haga mal.

¿Que amor seria este si de vez en cuando nuestro orto no esta dispuesto a ser destronado de su vanidad?

16. La aceptación, la excelsa afirmación de todo lo que escapa a nuestra voluntad será nuestro mayor legado. Ese será nuestro fuerte.

La búsqueda del enlace perdido de esta inusual desconexión entre cuerpo y espíritu será nuestro fuerte.

17. ¿Por que nada nos entretiene plenamente?

¿A qué se debe esta perpetua insatisfacción, esta lúgubre habitación, malsana en su aspecto, hiriente, maldita, vacía de sentido terrestre?

¿Estamos deprimidos, o estamos distraídos?

18. Fuimos dotados de una tolerancia implacable, dotados de bajas pretensiones; y los bosques alejados hacen de nuestro entorno un clima de exuberancia enciclopédica: es necesario encontrarle sentido al delirio a través de las palabras profundas: oraciones como plegarias para nuestro consuelo.
19. ¿Sera la entrega pura, desinteresada -la entrega en serio- lo que nos abra la puerta a lo inconfundible, a lo desconocido, a nosotros mismos?

¿Sera entregarnos a nosotros mismos, como quien se entrega a un desconocido, la clave, la salomónica clavícula para desatar los setenta y dos demonios para dejarlos ir y dejar de atesorar lo ajeno?

20. Es el cansancio de la duda lo que lleva a concederle un límite a la cornisa. O el aburrimiento letal de los nacidos sin imaginación.

21. Aquellos que nacimos sin imaginación dependemos de la vida real; y si la vida real no es más real que lo que nos permite nuestra imaginación

estamos perdidos

en la oscura fosa,

caverna de todos los ideales.

22. ¿Podría el paraíso estar velado para los excepcionales?, ¿es la regla el paraíso de la pertenencia?

Seamos sinceros, entre nosotros nos repelemos.

¿El paraíso nos fue velado, en nuestro apocalíptico afán de andar con una lámpara a tientas por la oscuridad, adentrándonos en la boca del lobo, irrumpiendo en el sonido de la digestión, quebrando lo oscuro, abrigándonos en tinieblas, dichosos en espera de lo peor?



23. La modernidad es el Apocalipsis. La última revelación.

¡EL ANTROPOCENTRISMO EN SU MÁXIMO ESPLENDOR!

La buena noticia de los alienados.

¡Nuestra belleza radica en la simpleza!

Nuestra última esperanza en esta virgen tierra, inexplorada y malintencionada.

¡Y el victimismo, siempre el victimismo para intensificar el discurso cocorito!

Venimos a dar nuestro último espectáculo: ¡SABOTEARLE EL PARAÍSO A LOS COMPLICADOS!

Solamente nosotros, los “avivados”, es que tenemos ojos y oído para el gran espectáculo, el que nos aleja de los vagos murmullos, de los cuchicheos y de la seductora adulación de los poetas malditos ¡de todos aquellos que de martirio hacen su reino!

Tenemos pelotas y tenemos ovarios, que no nos vengan a decir como disfrutar de nuestra sexualidad. Nos cogemos a la Bestia que nosotros mismos nos formamos para respaldar nuestro reino.

24. Mami y papi fusionados en un cuerpo: nuestra Bestia, nuestro dios.

El andrógino director parado sobre la pirámide de nuestra represión dictadora de todo tabú. ¡Gracias a tus límites nosotros podemos pasarnos! ¡Gracias a tus velos nosotros podemos revelarnos! ¡Gracias a tu dictado nosotros podemos impugnarnos, y cuestionarnos, y santificarnos, y darnos aires de beatos a través de la práctica del aullido! ¡Somos lobos atontados por la masificación y la burguesía! ¡Somos sátiros y ninfas en los bosques de silicio! ¡Queremos un enemigo digno de pelea! Nosotros, quienes vivimos de pelear con enemigos. Nosotros, que hasta de nosotros mismos nos quejamos. Nosotros, que hasta de nuestra pluralidad dudamos. Nosotros, rabia contra la niebla de la deserción.

25. ¡Antropomorfo ser de falo pujante y matriz abrasadora, a tu ordalía nos lanzamos! ¡Somos seres incompletos en la meritoria búsqueda del placer! ¡Parcializados por nuestra anatomía! ¡Anonadados de nuestra forma! ¡Henos aquí, en pálida necesidad y desprotegidos de los horrores de la dualidad!|

¿Qué pretendemos, si no es alcanzar la divinidad en nuestro prometeico afán de conocer? Nada. Luego, estamos incompletos, por lo tanto filosofamos, por lo tanto, como todo recipiente vacío y de material maleable al que se le ejerce presión exterior, estamos deformados...



7. ... por lo tanto hablo en plural y  me despilfarro, pierdo energía y mi dios se reduce a un par de líneas con sentimientos confusos o mal asimilados... y me dice, ella, que todo lo sabe y todo lo menciona: “te estas comiendo el cuento, estas muy involucrado con el personaje, te estas convirtiendo en un personaje”; y mi sentido del humor en los subterfugios del sentido del ridículo cadaverizan el inescrupuloso movimiento del silencio

¡QUE VERGA, NO ESTOY DICIENDO NADA!;

8. quiero hablarte sincero y claro y sin celos, lector, de los poemas simples y perspicaces que evocan su aventurada forma de mandarme lengua hasta el fondo cuando llega re escabiada de la calle ella, que todo lo sabe y todo lo menciona, y del tufo a vino que despierta nuevas formas de abrazar la oscuridad mientras que yo, con mi culo atornillado en la silla, estoy terminando mi opera prima, mi justificación en esta existencia, mi estupidez llevada hasta sus últimas consecuencias, con una historia de cuatro amigos que se proclaman apostoles del relativismo despues tener una experiencia mistica con el dealer de la banda. La discusion sobre su impuntualidad llega, en mi historia, a tal punto de preguntarse por la veracidad de los puntos de union que presentaban distintas culturas con respecto a, por ejemplo, la jerarquia familiar: en tal o cual cultura estaria bien visto que la dominacion sea llevada por el hombre, y en otra cultura es la mujer quien domina los medios de producción y comunicación. Bien. El agujero negro de esa discusion era la trampa del debate, que se estaba tragando todo a su alrededor, el dualismo los satanizaba entre ellos, quienes estabanmos divididos en opiniones, cada una dependiente del caracyer y las creencias inoculadas cual virus de contagio para que no caiga la tradicion que alguna moral revelada por los mas vivos de cada civilizacion haya dictado en su afan de mejorar a la humanidad: la moral en los hombres, como el amaestramiento en los animales de circo, debilita, reduce su peligrosidad, convierte al hombre, por el efecto depresivo del miedo y el dolor, en seres morbosos. He aquí que el dealer, re podrido de sus caras estupefaseaddas por el anima alucinogeno, los ilumina con una diatriba infernal: “es el DOMINIO y la Voluntad de Poder la trampa de esta discusion, y este dominio es regido por una ley aun mas estricta, la de la vida y la muerte, la de la polaridad que, según la Prisca Theologia,  es la explicación de que en cada cosa hay dos polos, dos aspectps, y que los “opuestos” no son, en realidad, sino los dos extremos de la misma cosa, consistiendo la diferencia, simplemente, en diversos grados entre ambos, y esta ley está sujeta a la ley de Ritmo, el ritmo que bailan la vida y la muerte en pro de la persistencia de cada especie, y esta ley dice que todo se manifiesta en un determinado movimiento de ida y vuelta; un flujo y reflujo, una oscilacion de pendulo entre los dos polos. Siempre hay una acción y una reacción, un avance y un retroceso, una ascesion y un descenso. El eterno baile entre la vida y la muerte. ¡Pero escuchen!, no pueden estar suejtas a nada estas leyes sino existiria el mas increible (para ustedes, pajeros individualistas) y mas simple que el principio de generación. Fijense que la palabra generación deriva de la raiz indoeuropea gen-es que significa “engendrar, procrear, parir, producir, crear”. De ahí en mas hay que tener en cuenra la formacion del atomo como ejemplo absoluto de la aplicación del Principio de Genero; entre los corpusculos, iones o electrones, que constituyen la base de la materia, son causa inmediata en la formacion del atomo, punto final e indivisible, y este es aparecido a causa de que los corupusculos positivos se ponen a girar en torno de uno negativo, y estos parecen ejercer cierta influencia sobre los positivos, impulsando a estos a constituir ciertas combinaciones que dan como resultado la creacion o generacion, como ya dije, de un atomo. Y esto era lo que enseñabn ls gnosticos y otros pueblos antiguos, el principio negativo femenino junto al positivo masculino creaban, ni mas ni menos, que la vida.
-¿y por que la mujer seria el polo negativo -dijo el feminista- y el hombre el positivo?, ¿no es un poco machista esa visión?
-Será que esa era una forma de dominación -dijo el marxista. Como se usa la propaganda politica para inculcar alguna gilada; ellos usaban esos simbolos “misticos” para dar a entender que el hombre debia mandar.
-Eso, o que eran medios boludos para darse cuenta que lo femenino y lo masculino son estados inherentes y ocasionales en una o en otra situacion, que se encuentran en una misma persona. Dijo el estudiante de psicologia.
A lo que el dealer respondió: no vayamos a ser tan cabezas de termo y entender “genero” en el sentido genital de la palabra. El sexo no es mas que una manifestacion del genero en el plano fisico, el de la vida organica.
-Que onda vos, ¿sos profesor y en los ratos libres drogas a los alumnos?
-Y que queres, no ganan un carajo los profesores.
-No, solamente me interesa el tema.
-¡El Maestro de lo Obvio!
-Loco, esta bueno lo que decis, tiene sentido, pero, a ver... hay algo que no entiendo, ¿como puede ser que si de este principio que vos decis...
-yo no lo digo, lo dicen las enseñanzas antiguas y la ciencia confirma en algunas areas de la vida organica pero no lo aplican universalmente; amen de que un crio nace de una piba y un pibe, no de un chabon y chabon, etc. osea, más
prueba que eso...
-eso tiene cierto tufo a homofobia...
-No, vieja, cvualquiera. Te doy una realidad biologica.
-La biologia es una construccion social.
-No que yo sepa. Hasta donde se la biologia es, por empezar, un estudio y estudia la nutricion, morfologia, reproduccion, ya sea sexualk o asexual, y todo lo que competa a los seres existentes que nacen, evolucionan y mueren.
-Bueno, eso, como dijiste, hasta donde sabes vos... Hasta la propia ciencia y nuestra concepcion de ella puede er una contruccion social.
-¡Y si, papá! Ir a la universidad a estudiar biologia es un hecho social, porque hay profesores que enseñan, alumnos que aprenden, investigaciones que se realizan en conjunto, seminarios publicos, y tantas cosas que lo hacen un hecho social , ¡obvio que la biologia es una construccion social!
-No lo decia en ese sentido...
-Ni en ese ni en ninguno porque lo tiene sentido lo que decis.
-Ok, la cosa es que, sus teorias super cientificas, recontra objetivas y re grosas, no peuden explicar el porqué de que dos mujeres puedan entenderse más que entre mujer y hombre, asi como hombre y hombre pueden entenderse mejor que con una mujer...
-O sea que vos decis que un hombre y una mujer nunca jamas pueden entender...
-En caso de que si, se explica con eso que dijo el marxista; que lo femenino y masculino son estados inherentes y ocasionales en una persona, y asi pueden ellos entenderse, juegan a un juego inconsciente entre proposicion y disposicion y toda esa perorata que los machistas usan para sentirse mas pijudos, porque claro, el hombre propone y la mujer dispone.
- ¿O sea que entre mujer y mujer hay, si o si, la oscilacion entre lo femenino y lo masculino?
-Es posible.
-Entonces no es cuestion de que un hombre se entiende con otro hombre por el mero hecho de ser hombre, sino de que encontro a quien pueda entenderlo en momentos de acciones y sentimientos “femeninos” y “masculinos”...
-Puede ser. Ya marea esto. No se a que queres llegar...
-Quiero entender nomas...
-No, muchachos, a ver -retoma el dealer-, yo me quedo escuchando para ver que dicen, pero eso que dice el feminista, lo de “por que una mujer se entiende mejor con una mujer”, etc. tiene una posible explicacion, y para ello nos tenemos que remontar a Aristoteles.
-Uy dios, volvio el profe, ¿trajo la droga, profe?
-La droga son mis enseñanzas
-¡A la mierda!
-Resulta que Aristoteles, alla por el siglo V antes del Jesus, suigiendo la teoria muy difundida en Grecia de que la materia es eterna. Y ella se compone de FORMA. Hay distintas CAUSAS que componen un objeto u otro, una piedra, una nube, lo que sea. Mas precisamente se fija en dos causas (en total son cuatro, la eficiente, la material, la formal y la final), pero para explicar con la causa eficiente y la causa formal esta bien. La eficiente es el motor o estímulo que impulsa el proceso de desarrollo. Por ejemplo, la causa eficiente de esta pipa es el artesano que la haya hecho, etc . Despues esta la causa formal, que es la causa especifica (o sea, la propia de cada especie de cosas) del ente al formar. Podria decirse que estas formas estan dando vuelta en, lo que platon llamo, el mundo de las ideas. Aristoteles se traslada a un momento abstractp en el que la materia es puramente inteligible y la forma tambien. No son realides. Hay un momento en el que la materia y la forma se unen y ahi es cuando se constituye el universo. Entonces dice, la materia que es universal, si le invade una forma universal de piedra, la materia se vera como piedra; si le invade una forma superior de una serpiente, la materia se va a haber como serpiente. Y le atribuye una progresion desde la peidra, pasando por el agua, llegando al reptil hasta el mono siguiendo al huamno y despues a las estrellas. El dice que la forma absoluta es dios. Pero ojo, el dice que todo lo existente consta de materia y forma, si resulta que dios es la forma absoluta y no tiene materia, dios no existe, entonces dios no sería mas que algo intelectual que le sirve para explicar la constitucion del universo. Enotnces, resumiendo, la mujer y el hombre estan compuestos de materia, pero la forma es distinta, podemos llamar ALMA a esta forma. O sea, desde la punta de los pies hasta el último pelo de la coronilla, todo esta conformado por la misma forma y todo es sexo femenino en esta materia, pero el varon tiene otra forma. De ahi la consecuencia que un hombre y una mujer no puedan entenderse perfectamente, ¡tenemos formas distintas! Y si homrbe y hombre o mujer y mujer, porque estan en ragos similares de conformacion. Somos parecidos, pero esencialmente distintos. Tremendo.
-claro, nuestros cuerpos, aparentemente iguales, son radicalmente distintos.
-no se, medio tirado de los pelos. No tendria sentido esa teoria cuando te pones a pensar que un hombre de cuerpo atletico interesado en el deporte sentado con un hombre de cuerpo fofo interesado en la informatica, no tienen mucho en que entenderse
-y porque basicamente no tienen mucho de lo que hablar si no se interesan el uno por el otro de lo que hacen de su mente y de su cuerpo. Lo unico que nos puede llegar a unir es la conciencia
-y esto concuerda con la teoria panteista de spinoza, que dice que dios es el universo... digo, como decis que para aristoteles dios es un objeto intelectual que sirve para explicar la conformacion del universo... osea, si todo empieza y termina en el universo, dios es el universo
-y si, pero que necesidad habria que considerar DIOS aquello que no es DIVINO... al fin y al cabo la divinidad o no divinidad de las cosas la pone al hombre al valorizar con su vara de entendimiento
-podemos considerar que dios existe pero no para nada lo que comunmente se entiende por dios. Dios existe en cuanto a ente que intercede en nuestra vida pero es ajena a nuesra voluntad. De ahi que en el Padre Nuestro diga “hagase tu voluntad”, eso significa que, por ejemplo, si yo voy a esperar un tren a las ocho de la mañana sabiendo que pasa a las ocho y cuarto y llegan las ocho y media y el tren sigue sin llegar, dependemos, si o si, de una voluntad ajena a nuestra voluntad de querer llegar temprano al laburo para no pérder el presentismo, etc.
-Cierto. Eso me hace acordar a lo que dice wittgenstein, de que el mundo nos viene dado, o sea, nuestra voluntad aborda el mundo enteramente desde fuera, como algo ya dispuesto, de ahi que se tenga el sentimiento de una voluntad extraña. Entonces dice que somos dependientes en cierto sentido y que esa dependencia podemos llamarlo DIOS. En este caso DIOS seria el destino o, lo que es igual, el mundo, independiente de nuestra voluntad. Y poniendose bien blasfemo dice que hay dos divinidades, el mundo y el yo independiente. Es feliz quien no vive en el tiempo sino en el presente porque estar en conformidad con el mundo es estar en conformidad con esa voluntad extraña. Si la conciencia nos hace perder el equilibrio es que no estamos en conformidad con algo, entonces se puede decir que la conciencia es la voz de dios, que te hace estar feliz o infeliz con tal o cual situacion tuya para con el mundo. Pero esto ya es etica y ya seria irse por las ramas
-y con eso justificamos todas las desigualdades que matan de hambre y plomo al resto de la humanidad que no tiene ni filosofia ni una mierda que los haga “feliz” de estar conformes con el mundo. O sea, dios justifica la desigualdad.
-No, justamente, si la conciencia es la voz de dios, una persona que lucha por esa igualdad, esta tranquila y es feliz en la lucha de clases, he aqui, el relativismo con respecto a la divnidad. Y la desigualdad existe, justamente, por el relativismo con respecto a lo que es bueno y malo. Todos los reyes y gobernantes de todas las epocas tuvieron su nocion de la divnidad conforme a su necesidad de hacer tal o cual barrabasada para llenarse de guita, por eso pienso que, en realidad, la religion o la filosofia solamente son útiles para la muchachada, para nosotros, que podemos vernos a la cara y decirnos lo que nos parece mal o bien. Eso, si no hay hipocrecia ni caretaje. Ningun gobierno ni rey nos va a regalar un carajo. De ahi lka interpretacion anarquista del cristianismo primitivo, basado en el el derecho natural de las personas como fundamento de la libertad individual sin lugar para gobiernos, civiles o eclesiásticos.
-lo que podria ser una terrible contradicción si no nos atenemos a la teoria de rouseau de que todo hombre y mujer nace bueno por naturaleza. Y claramente, esa es la pavada mas grande que dijo algun filosofo. Si el hombre nace bueno por naturaleza claramente nunca habria habido necesidad de cercar campos y equiparar materia prima. No, el hombre no nace bueno ni malo siquiera por naturaleza. Nace con tendencia a la pereza o con tendencia al poder, y aca volvemos al principio, que dije que el dominio y la voluntad de poder son las trampas de cualquier sociedad. Es decir, nos mordemos la cola en busqueda de respuestas.
-al fin y al cabo, somos cuatro boludos escuchando una clase de filosofia de un dealer. ¡estamos para la mierda! ¡el que se aburre en este pais es porque quiere!
-la modernidad es el apocalipsis. la ultima revelacion.
-el antropocentrismo en su maximo esplendor
-dios ha de ser visible y palpable
-hasta este punto de necesidad llegamos
- a falta de imaginacion

Y asi es que conforman un evangelio para los deformados por las presiones morales del exterior, una buena noitica para aquellos hermosos seres raros y sufridos y moqueados de un llanto centenario, un evangelio para la justificacion del relativismo, que hara de ellos dioses de sus propias creaciones y reyes de sus dominios, en pro de una felicidad que ya no sea propiedad exclusiva.

Y ahora entono mi voz sin tonos plurales, y corto el silencio solipsista con mi lengua de machete crepuscular, amalgamada entre mi idosincracia y mi educacion. Y he aquí que me encuentro, a minutos de una iluminacion que me haga ver más alla de la niebla, porque acá no viene a escapar de mi realidad, sino a enfrentarla... sobre el ring del sistema límbico, entre lo adrede y lo inherente del infierno (el pozo séptico del cuerpo, allí donde se fecundan los fantasmas). Tampoco vine a hablar del amor a lo cercano. No me atrevo. Yo amo mucho a las palabras como para mandarlas a cumplir una función estéril, y el amor por lo cercano es lo único que sostiene mi mano mendiga de grandes razones. Es decir, juntarse a tomar una birra con amigos, garchar, hacer cosas nuevas, lo típico.

Vine a hablar del desamor: del amor no correspondido por lo lejano. Y por su sangre  todavía más real que la realidad  derramada sobre mi cabeza. De eso si hablo con autoridad.

10. No cumplir con el cuerpo es tender una larga cuerda entre extremos cercanos, y esta cuerda destensada es inútil para un equilibrista que vive de su espectáculo.

11. Vengo hablar del espíritu con prisma de escéptico devenido en nihilista aspirante a su superación; quien quiere anclar su razón de vida acá mismo. Alguien deformado y anestesiado por la investigación, quien se subleva del sepulcro de los que se quedaron atrás, de los enamorados de la superficie de las palabras, de los infieles a la tierra, de los que cayeron bajo
                              de tanto
                                    dolor de piernas
                                           de tanto estar parados





















II

1. Este es el testimonio de un estadio mental, consecuencia de un estado de pensamiento, cruel y larga cadena enarbolada por la ignorancia, devenida en la necesidad de justificación por obra.

2. Pauso las tareas que acarrean ubicarme fortuitamente en la sociedad para poder entablar una alianza entre el ángel caído (por su sabiduría) que domina mis noches y el ángel que quiere libertarme de los vanos aprendizajes, que condicen con la Nada y su avasallante conclusión en todos mis silogismos.

Pauso las tareas, puesto que esta tarea requiere tiempo y disposición. Toda tarea de resurrección y exorcismo reclama atención plena, y son los detalles los que fecundan las historias personales de maravillas, que como alfagramas se me presentan para completar la misión de comunicar lo incomunicable; y he aquí que me encuentro, yo mismo, de pies a cabeza, asustado y sorprendido, en mí más acabada versión, haciendo lo que puedo, como puedo, donde puedo.

3. Destino estas palabras al demonio que en mí vive, que en mí cumple su misión y quiere apoderarse, ¿como puede darse semejante choque de intereses?

4. Todo exorcismo requiere de un poseído y un exorcista, y yo voy a cumplir ambos papeles, pues dentro de mi núcleo sustancial perduran, y en compañía se perturban, dos maneras de dirigirse a la divinidad: una con reverencia y otra guerrilleramente, como si fuera un adversario, satánicamente.

La lucha es cada vez más notable entre eso redentor de lo que yo creo que es correcto contra lo otro que me redime de lo que yo creo que no es correcto.

Voy a ponerlo en términos reconocidos: No quiero venderle el alma al diablo ni entregarle el cuerpo a dios. Padezco de medianía, entre lo adrede y lo inherente del martirio, entre lo risible y lo serio del espíritu, entre lo adrede y lo inherente del infierno, entre el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho del cerebro. Son estas trampas de la dualidad, y yo soy como un ráton en busca de los restos de la sabiduría de mis ancestros.

¿Estas entidades, “ángeles” y “demonios”, son la cara de la misma moneda? ¿Es la nada una moneda?, ¿es esa nada la moneda?, ¿es contra la nada por lo que luchan?, ¿es la guerra que estos desatan una forma de entretenerla, para que no excite los fríos conjuros a la Muerte?

Nada es una asesina despreciable, maldita por ella misma. Ella es la maldición en sí. 

¿Es la nada un vacío intelectual, hasta espiritual, una sensación de que al fin uno se siente cómodo con lo que tiene y lo que no tiene? Esa sensación de que todo está en su debido lugar... ¿Será esa Nada un estado transitorio de todos?, ¿podría una temporada entera de energía vital corromperse, degenerarse, hasta el punto de sentir que la nada está con uno, o peor, es uno, y así tomar la decisión de acabarse?

La interpretación empieza por asimilación.

Toda creación es la encarnación de una Idea.

la falta de conciencia de un ritmo establecido en el Principio de los principios de la Idea de Principio, sea la causa de la metáfora como forma de esconderse en un ser ficticio elemental.

Interpretación y metáfora llevan una severa y contraproducente relación de desprestigios y manifiestas discusiones en la cima del sinsentido. Ese punto en el que, al llegar, nos encontramos con un brebaje de propiedades adictivas que, como resorte, nos devuelve a esa fantasmagórica fosa, caverna de todos los ideales, o nos encandila haciéndonos reptar en un ascetismo forzado y la furia de un ángel es confundido con el clamor de un demonio mientras  en el cielo se desatan militares terrores por un puto pedazo de manzana.

Mientras en el cielo se desatan
militares
terrores
por un puto
pedazo
de manzana
nuestra conciencia a veces se apiada
y la ignorancia nos ayuda
a encontrar la luz
al final del túnel

por más que el túnel no sea un túnel
y “la luz
al final del túnel”
sea una efectiva
combinación de palabras

5. Aprovecho estos lapsos de indeleble lucidez, agradecido de la calma que colma a los espíritus malignos en estos momentos, y entono mi voz. Tengo algo para decir. Préstenme atención. Lean con cuidado, lentamente. Admito la pedantería, no se adelanten.

6. Larga es la tarea de llevar una vasta profundidad.

Por eso el perfil bajo: cada vez que abro la boca es para anunciar el apocalipsis, ¿de que serviría semejante pendejo en la fiesta más divertida?

Larga es la tarea de sondear el vacío, por eso hablo mucho, y justifico mucho más, para tapar el corrosivo acto de la Nada y su eterna mutación, avasallante como ninguna.

7. Quien condiga con estas palabras y bucee en el mismo pozo séptico de los conceptos no encontrará contradicción más que para forrearme.

8. He dicho, he nombrado; dije, y nombre. He deletreado, imponiendo mi voluntad de poder por sobre las cosas que entraban en sintonía con mi radio de atención.

9. Estoy diciendo algo en específico para capturar, para cazar los salvajes espíritus mendigos en su necesidad de poseer.

10. Es hora de aportar mi granítica porción  de la que solo una manifiesta Voluntad -mayor a mi posibilidad de negarla- puede hacerse visible en mí en forma de literatura... aportar, digo, con la aceleración del apocalipsis y revelar la naturaleza de los deseos puestos al servicio del Anti-ser.

11. Que este testimonio sea canon en el edificante conocimiento del espíritu arropado en el siglo XXI, bajo un manto proletario, abrazado por el nihilismo; que sea este conocimiento canon en el alucinado tratamiento metafísico (¡dócil como ninguno!) -la masturbación actúa en distintos niveles, y yo solo apelo al placer-; un conocimiento dependiente de mi carácter (esto hay que saberlo de antemano), carente de toda adherencia a una palabra ajena a su naturaleza de tendencia mudable, mutante, excéntrica para vestirse y entretenida de abordar.

Que se tome este testimonio como un nuevo método, antiguo de uso, pero siempre actual, de sacarse al demonio de encima, de adentro y de atrás. Realmente, ¿desde dónde nos habla?, ¿desde qué punta esgrime su ininterrumpido clamor?, ¿en cuál noche es que por primera vez se nos manifestó esta voz que hizo blandir aquella vieja sabiduría de orgullosa reducción del espacio de trabajo? ¿Quién o qué abrumo nuestras seguridades advertido desde  nuestro aventurado sentido de la audición?

12. Que se tome este testimonio como un exorcismo.

¡Soy, al fin y al cabo, un expositor!

No el protagonista sino la herramienta de trabajo de los múltiples planos de posibilidad para estos seres ubicados más allá del tiempo y del espacio.

No el protagonista sino un mero testigo auditivo de los hechos, guiado a través del oscuro túnel; quien porta la luz es mi guía, y soy consciente de que lo iluminado no siempre es un bello espacio... mas, quien les habla, cultiva el vasto entretenimiento de muertas y muertos, con la creencia en la resurrección como último bastión de una lucha largamente documentada: me cago en la originalidad.



13. Soy de naturaleza martirizante, de vasta memoria, de vaga imaginación. Si, loco, soy débil, lo confieso. Aspiro al héroe y a su sobrehumana belleza, la más estricta y delicada manifestación de la sensualidad; la más hija de puta al mismo tiempo, y la más simplificada.

Aspiro a la apoteosis como aspiro a la gloria de los santos mártires colgados de sus propias justificaciones, de sus propias lunas y de sus propios soles y de la sobrehumana belleza –hermosa adversidad para este, nuestro mundo.

14. Heme aquí, dios del ultramundo, con mi evangelio de ultratumba como testimonio y tesoro, luego de una larga búsqueda por los profundos mares de la confusión; sublevado del barro y de las impías abstracciones, y de las angustias que se manifiestan en la diferenciación entre una cosa y cualquier otra cosa.

15. De la diferencia entre una cosa y cualquier otra cosa es que las calamidades se manifiestan.

16. Si, hermano, soy débil, lo confieso. Voy a aguantar. Aspirando al ultrahumano, ¿por qué debería negarlo?, ¿no soy, por empezar, un necesitado?

17. La obra es consecuencia de la necesidad.

18. Todo esto encastra perfecto en el hueco donde se ahoga la vida en la idiotez líquida del nihilismo consciente y consumado.

19. ¡Dios me libre!

¿Cuánto más de esta gilada?

Libertad inmediata de las prisiones del espíritu
–eso por un lado-,
y de las prisiones de la materia
–eso por el otro.

¡Que problemón amiguito! ¡Que plomazo! Acá no hay alquimia que valga.

¡El gataflorismo en su versión más rudimentaria!

Acá no hay falso misticismo ni vergüenzas ajenas, es todo mío (tan mío que me asusta), desde lo bajo a lo alto; sondeando lo vasto, corriendo en pelotas sobre los bosques prohibidos de Pan; Él, que es todo y yo, que soy nada, que nos unimos y repelemos en un acto indescifrable de comprender al encerrarlo en una palabra: somos la santificada unión entre las fuerzas antagónicas del ser y el no-ser.

Soy yo quien les habla, no precisamente mi persona, Emiliano, pero si cualquiera que con estas palabras se sienta identificado. No mi yo individualizado sino mi yo generalizado. Un chabón despilfarrado en cuestiones que se niegan al absolutismo de la fe, y todo respondiendo a una sola razón: la Gran Razón desvirtuada hacia la Pequeña Razón. Tiempo atrás puse mis esperanzas lejos, en lo inconcebible

¡y así me fue!

Admito mi debilidad, mi falta de fe y su consecuente nihilismo; mi intrépido origen, mi mediocridad, y mi falla mental –disociación entre objeto (¿cuál?) y sujeto (¿a qué?)-; admito, digo, mi absurdo y todo lo que haya que admitir PARA QUE SE COMPRENDA este oráculo de ultratumba.

¡Ni que mi persona fuera tan importante!

¡Ven lo que digo!, de eso se trata...

El autoboicot es la mejor terapia contra las deformidades.

20. El autoboitcot es la mejor justificación para las deformidades.

21. No quiero extenderme en una ofensa que tiene como blanco de ataque a mí mismo, pero es esta la necesidad que impera: la del exorcismo hacia todo lo que es corrupto en mí, hacía todo lo que es extranjero en mí; hacía todo lo que aspira la larva psíquica -penetrante ente promulgador de la desidia, de las falsas creencias y de la vana idolatría.

22. Psicólogos, con todo mi cariño, les dedico este dispensario de traumas, a ustedes, que son más sabios que la sabiduría misma y objetivos como la puntería de un sicario... ¡Empujen el gatillo y disparen!, estas palabras son todo alimento para los hambrientos de causas: van a ver a mi viejo y a mi vieja decirse y contradecirse en símbolos obvios, para que yo saque de mi, de una vez y para siempre, el porqué de ese pendejito cabizbajo al fondo del aula e hipnotizado por el fantasma de las ideas.

¡Larga vida al trauma que al poema alimenta!

23. Los traumas personales son únicos e intransferibles, por eso es que tenemos cada uno un halo, a modo de rótulo, que indica a que distancia queremos estar de esta o aquella persona. Así, voy saltando sobre abismos ajenos, de los que ignoro su profundidad... y cuando caigo en profundidades ajenas soporto con tolerancia extrema, como aquellos ángeles y demonios que velan por el bienestar de cada boludito perturbado y aúnan fuerzas contra un enemigo mayor

LA PAJA

que hizo de mí un ser insensato e inservible en la inercia de mi cuerpo.

24. En la inercia de mi cuerpo descubrí un tesoro barato y advertí la calidad propia de los bazares chinos en el anhelo de una genialidad digna de admiración...

¡Pero no es para tanto!, hay esperanzas...

Cuando te das cuenta de la inevitabilidad de tu cara de boludo, otros mecanismos se activan dentro tuyo. Una nueva perspectiva se manifiesta.

Y ahora tengo la apátrida sensación de que algo se ubica sobre mí. Una observación superflua de lo que me acontece se cierne sobre esa manía que condena al larverio psicofísico, excusado en ficciones forzadas a un dramatismo intencional y no, como es “debido”, al trascendentalismo idóneamente social, mientras chapoteo en charcos de llanto centenario: siglos de canto estancado dedicado a aquellos abominables mártires mitológicos devenidos en mártires de las letras, mártires del rock, por no tener nada que darles más que lástima y soberanía sobre esta infiel manera de atarear el cuerpo en prácticas mal comprendidas y acciones dedicadas al siniestro plan de complicar todo en pos de alimentar el misterio prodigo

¡La puerta de todos los prodigios!



25. ¿Conocen el secreto de la pureza?

¡No se dejen derramar!

26. Mucho tiempo pase alargando mi sombra hacia el horizonte, de espaldas al sol, aumentando y disminuyendo mi estatura con el fin de encontrar una fuente de sabiduría coherente a mi necesidad de negar lo que me fue dado como un don: las mudables palabras profanas -hermoso artificio del delirio- y la blasfemia, la disconformidad, sin embargo, ¿no es la disconformidad la madre de todos los discursos?

27. Yo apuntaba a un discurso entendible para oídos sanos. Como si fuera que yo lo estuviera...

Tuve que recrearme en mis delirios para comprender mi cometido -para entenderme.

Todo recipiente ha de estar vacío para servir algo en él. Y eso era mi mente, un recipiente vacío, pues en mí no había sentido, no había dirección, no había destino y los demonios son grandes servidores.

28. Si conocen el secreto de la pureza, de sus propias purezas, divúlguenlo; no se dejen derramar, ni por la sangre, ni por el llanto, ni por el tiempo y los ancestros.

29. Tuve la ilusión, en otro tiempo, de decir “estas palabras están dibujadas para que no te sientas solo. Son las palabras que siempre quise leer”. Tuve la ilusión, es decir, fui iluso.

La posta es que estas palabras fueron escritas para no sentirme solo yo, ¿es o no es esta una buena razón para la creación?

Llegue a esta conclusión escudriñando el sentido y la dirección a la que apuntaba mi mente al decir yo, porqué yo es una palabra para designar algo que al nombrarse se desintegra entre las fosas nasales de mi cara auxiliar, donde se activa otro lenguaje precioso para darle vigor a lo que es mejor mantenerlo bajo signos inocentes: estas palabras. O sea, aquella ilusión.

30. Como un gato caigo sobre mi única pata, mi yo, y me uno a mi cuerpo en el entendimiento de que decir yo es un síntoma de unificación fisiológica, o sea, mi cerebro entendiendo que es cerebro gracias a su mente, no gracias a cierto ente que dice “yo”.

31. Puse a trabajar por encima de mi vocación a las fuerzas invisibles que invitan a la desidia para que entronicen una oda al hartazgo de su función.

Saber que yo tengo control sobre ellas y no ellas sobre mi fue mi día uno.

32. ¡Soy barro que se subleva de las impías abstracciones!, con la marca de la bestia como autoridad para advertir al Anti-ser que tengo con qué y tengo un porqué, y hago gala de esta victoria con mi pie sobre tu cabeza, enemigo, pero yo no te mato, ¿qué sería de mi don si no tuviera contra que pelear? Es la tristeza de admitir que si lo peor del mundo no existiera, lo mejor de mí no existiría.

33. Este discurso en mí está clavado como clavada está la estaca sobre el plexo solar del Anti-ser, vampiro máximo de la existencia, que es invisible, que no tiene peso concreto y sin embargo existió la estaca y supe a quien clavársela. Yo lo estoquee, para frenar sus movimientos de seductora altanería y su canchereo manipulador porqué Él quiere un ejército de espíritus fuertes, cadavericamente hermosos, dispuestos a manifestarse y camuflarse entre el rebaño -ya sea para captar adeptos o para llevarlos a su ruina-, pues esta es su principal distracción: verlos perecer arrodillados ante una vaga imagen que impulsa la mala imaginación, la que pone la verdadera vida más allá de nuestras humanas posibilidades. 

Yo en otro tiempo fui culpable de cancelar la oportunidad, y esta era principal causa de apartar el mundo detrás de aquel mundo “aparente”, y ahora, que me doy cuenta, lo encuentro compuesto de materia: la luna como el campo, como el río y la sangre.

¡Es que hay quienes no se dan cuenta cual es su posición en el mundo!

Y por eso justifican su existencia más allá del mundo...

Es que hay quienes no se dieron cuenta de su condición humana, pues es esta una condición sumamente imperfecta para considerarla real.

¡Y a esta imperfección me entrego!

¡A la eterna búsqueda del conocimiento, mas no de la verdad! Simple y llanamente: no hay verdad...

Y si tu identificación está tristemente cercana a estas palabras profanas, hay un consuelo: no hay verdad más sensata para considerar que aquella que apela a nuestra experiencia, y en el caso de que consideremos verdades cosas que no nos competan en carne y hueso, es una mera elección, una discriminación del gusto, oráculo de paladar.



34. Estas confesiones son los síntomas de una cultura que está descendiendo al abismo de la posibilidad; allí donde asentamos campamento en nuestra nómada virtud de NO CREER en nada más de lo que la experiencia nos permita. Los síntomas de una cultura cansada y fea y repetida hasta el hartazgo.

35. Por eso yo ya no puedo cantar... Y ahora aúllo por el desmedido uso de la impaciencia... para negar la escéptica y adornada soledad.

Y porque ya no puedo cantar, aúllo que este pedigüeño acto de rebelión. Aúllo con la sangre hervida, tensando mis nervios como las ramas al expandir su jurisdicción. No canto, inyecto la duda al célebre relato del pecado original como procedente del mal. Aúllo dolorido del absolutismo de la dualidad y el pensamiento binario que necesita siempre tirar o más acá o más allá, ¿y en el medio, con que nos quedamos?, ¿es el somnolencia de los días tranquilos esta medianía?

Aúllo, sobre el muro divisor entre lo adrede y lo inherente del martirio, entre lo risible y lo serio del espíritu. Aúllo, en el bosque de silicio bajo la luna llena con el hambre suprimido como necesidad biológica. Aúllo frente a la luz de la llama, frente a la hoguera de mi sensatez, temeroso de lo desconocido, indagando de cara a la fuente de calor que hacer y que en esa respuesta sea evidente mi destino y me asalte una angustia vergonzosa: vertiginosas dudas sobre la función de la aventura.

Aquella sería mi última vergüenza.

14. La piel alarga más el tiempo en la necesidad de contacto, porque se alimenta del contacto. El espíritu puede soportar largas distancias y con palabras se conforma (por eso la idea de dios tuvo éxito en otro tiempo)... y yo soy un angurriento de palabras, mi ambrosía está teledireccionada, mi amor a lo lejano responde a mi amor por lo venidero: aquello que hace de mí un ser imperfecto, puesto que apelo a la esperanza, puesto que apelo al progreso; y mi cuerpo esta congestionado de espíritu, atosigado de conceptos, atolondrado de fantasmas que todavía son hermosos, floreados de significado, coronados de misterios, ¡tuya mi fantasía, bella ignorancia!, ¡tuya mi consciencia, apasionadas papilas gustativas!, ¡tuyo mi cuerpo, tuya mi alma, tuya la hoguera que resplandece y quema el placer de mis giladas!, ¡y solamente mío este disfrute!, ¡y es que YO, de tan feo de cara que soy, tengo mucho que decir, mucho de que hablar!: no me queda otra, aquí radica mi existencia justificada, ¿y por que?, ¿y por que, que?, ¿por que esta necesidad de justificar la deserción?, ¿y por que esta necesidad de buscarle razón a la sensación?, ¿y que necesidad de justificar la búsqueda a través de una segunda voz?, ¿y por que no?, ¿y por que si?, de una vez y para siempre te lo voy a decir: a vos te gusta juguetear con las palabras porque tu diversión radica en no querer ser; por eso estas preguntas, por eso esta cuestión de querer encontrarle justificaciones a tu luz mediocre, eterno flujo de una razón pequeña, víctima de necesidades más allá de la tierra, de la flora, la fauna y los rayos del sol...
       
15. Espíritu, juguete mío, pequeño placer masturbatorio... razón pequeña, razón fantasma por la que justificar los vicios y las macanas; pequeña razón, vaga y abstracta, ¿qué soy, sino un cúmulo de preguntas que demandan atención?

¡Mi cuerpo está maldito por el agujero negro de las desenfrenadas preguntas -falaces de nacimiento- que traen el desamparo y el despilfarro de energía necesario para construir templos de adoración para mi dios andrógino!

-Espíritu, ¿es tu atención una razón?-

¡Escuchar al cuerpo es darle crédito a su gran razón de ser!

-Espíritu, ¿es tu aburrimiento una razón?-

¡Lo que no quiere decir que haremos de nuestros genitales un ideal!

Toda derrota comienza por un ideal.

16. Emiliano, ¿a que viniste al mundo?

¡No empecemos! No es necesario esto para probar que se es un  hombre espiritual, es decir, un IMBÉCIL.

Es temprano y el amanecer es todo lo que esperé.

¡Así que no empecemos con la boludes!

Que vine, vine; entonces, ¿que fuerza diabólica alienta tan falaz pregunta? ¿A qué reptil pretende contentar?

¿De que pozo séptico cósmico proviene esta voluntad de ir hacia la nada?


























III

1. Conozco mi origen. No soy estrictamente mediocre pero mucho menos le beso las plantas de los pies a la genialidad. Ese beso me lo guardo en caso de iluminación: una visión totalizadora para entender todo lo que no es total en mí y si en otros; designo a imagen y semejanza mía lo que considero más alto en los demás, que es deficiente en mí. Un método coherente a mi carácter para empatizar con el constante duelo, teniendo como principales virtudes la sensatez y la duda ante todo lo que debe ser acatado, ante todo lo que es un deber. ¿Puede ser eso una virtud?

2. ¿Hay una deficiencia en esto que hago que corroe mis ganas de pertenencia? ¿Es una falla en mi sistema la razón? Es un vacío, un frió en el lugar donde se forma el pensamiento. ¿Es el frío la razón, el congelamiento de las facultades intelectuales? ¿Es una falla de nacimiento, producido por el ahogo con el cordón umbilical mientras ladeaba las paredes de la concha, o haber nacido de un vientre lacerado por un aborto?

3. Pertenezco a una raza corrompida de abstractos imperativos, ¡del imperativo de los muertos!, de lejanas empatías y de vagas reflexiones. No por la misma razón soy un vago que se disfraza de prudente, pero una partícula de mi ser se encarga de reivindicar la tarea original que emancipa todo lo que tocaba el cuerpo primitivo en pos de dominar el cosmos con la palabra: un ápice de lo que la cabeza abarca.

4. No soy falso profeta buscando la clave del hombre de rebaño; soy, lo que etimológicamente se considera, un aborigen: un nativo en neblinosa tierra, en dependencia de fuerzas invisibles; un apestado que sueña con tener un bello campo, uno que pueda deslumbrarme en milagroso caso de iluminación.

5. Mantengo mi nivel de expectativas en 100 por ciento y mi fuente de inspiración en gerundio; estoy haciendo, y lo que me depara la sangre derramada en forma de pentagrama en el centro de mi habitación no es casualidad que se esté evaporando… del sol viene todo… El resto de las manifestaciones son giladas literarias: ni la luna irradia su propia luz; por eso tengo que mantener mi nivel de expectativas al cien por ciento.

Imaginemos que me dicen que al escalar tal o cual altísima montaña en la cima podré visualizar las bestias más extraordinarias del planeta tierra; podría creerles o no, pero me lo aseguran con ardiente pasión, entonces podría creerles o no la intensidad de lo extraordinario con que estas bestias se manifiestan; si mantengo bajas mis expectativas no me importara detenerme a mitad de camino por el cansancio, la falta de aire, o por sentir la muerte cercana; si mis expectativas son bajas, no tendré restricción en detenerme y olvidar estas estupideces. Aquel que con altas esperanzas y expectativas se lanzan a lo desconocido, querrán, aunque les cueste la vida, llegar a la cúspide donde se manifiestan estos extraordinarios animales…

6. ¡Soy maestro en argumentaciones!



8. Coronando el portal de mi morada, como máxima establecida en mi más profunda razón, una leyenda sostiene la atención de los visitantes

EL RAYO GOBIERNA TODAS LAS COSAS

Yo no quería que el día termine sin que una luz se encendiera en la lúgubre consciencia de mi karma. Esa fue mi ilusión y esperanza para cuando hice colocar esta inscripción, yo, víctima de las abstracciones negras y las razones lejanas y pequeñas; acreciento mi conocimiento en pos de elevar mi espíritu a la altura de mi cuerpo idealizado; es la insatisfacción de lo dado lo que rebaja al cuerpo al barro del existencialismo y de las palabras flacas y rotas sin dirección ni destino, así como las razones malditas y las oraciones elevadas más allá de las sensaciones, del escalofrío, de la electricidad. ¿Y no es esta insatisfacción, límite hacia lo dado? Es la voluntad de exploración lo que me puede elevar a las altas razones; y eso que la tendencia de mi carácter me quieren denigrar a los búhos, a las serpientes, a los murciélagos, a los leones imaginarios…

9. La peor derrota es faltarle al cuerpo por cumplir a los relatos imaginarios.

10. El rayo gobierna todas las cosas, dijo Heráclito el Oscuro, hace unos dos mil quinientos años, en un lúcido momento de alta alcurnia intelectual, al darse cuenta que las tenebres y frías abstracciones eran replegadas en defensa de la luz que irradia el reconocimiento de la propia mediocridad, es decir, de la propia limitación. Y yo, tiempo después, reducido a las ulteriores razones me apropio de esta luz y de esta necesidad: reconocer la otredad como fuente de sabiduría, pues este es el manantial de donde emana toda discursividad.

Y esta claro que yo es otro, y mi cuerpo es ajeno a mis pensamientos.



11. El rayo gobierno todas las cosas.

Y hoy esta fue mi iluminación: Lo paradisíaco es la conciencia de que las flores que tu propio jardín supo dar serán un regalo hoy, mañana y siempre. A cierta altura de la vida ya no corre en cuenta si son flores malignas, indignas o simplemente idiotas: las personas necesitan sentir muchos olores como los perros al dirigir sus hocicos al culo de otro perro, para recolectar un montón de información sobre el otro animal, desde lo que come hasta su género o su estado emocional. ¿Esta metáfora te parece chota?

Acá gano yo. Todo se justifica. Me irradia la luz. Estoy en vía. Conozco las reglas del juego. Juego para entretenerme. Soy amante de la distracción.

5. Mi método de supervivencia es fácil, consta de justificar la existencia mediante la proclamación de una verdad personal. ¿Cómo llegar a esta verdad? Fácil, deberían conocer el pozo séptico de su alma y ser sinceros consigo mismos, más allá del ombligo de nuestro limbo. ¡Hasta Heráclito hundió su razón en mierda!, e increíblemente así murió, ahogado en caca, cumpliendo con la simetría, siendo consecuente con su apodo, siendo consecuente con sus dichos.

Estas si que son verdaderas palabras profana. Acá todo se derrama y mis razones caen sobre la más solemne rama del nihilismo. ¿O es que algo esta mal conmigo? A mi, que soy un traumado me vedada la inmortalidad. ¿O es que me falla la cabeza?

12. El conocimiento, si, ilumina pero ¿qué tan hermoso puede ser el sitio iluminado?

13. ¿Que tan dichoso es aquel que mata ignorancia si al correr aquel cadáver encuentra plantas podridas debajo? ¿Se trata, precisamente, de la dicha? ¿Es la dicha una razón?

La dicha es un medio para ir al encuentro de lo mas terrible, la verdad desnuda, lo peor.

14. Muy seguido escucho que los libros matan la ignorancia. Tengamos cuidado con esto. ¿A que paraje inhóspito se retiran los guardias del espíritu cuando se unen las oraciones de muerte y el lector tendiente al derrotismo? ¿A que voluntad responde tan preponderante necesidad de sentirse identificado con el rizoma de la muerte? ¿Qué amargo sabor nos tienta? ¿A dónde aprendimos a saborear esta bilis negra?

15. Mi viejo profesor de literatura un día me dijo leemos para no sentirnos solos. Y yo le dije ¡PERO TAMPOCO LA ONDA ES ENCONTRAR COMPAÑEROS DE CELDA, LOCO! Y sonríe: “Vos no tenes cura”

-Yo soy cura de mi propia religión, no necesito sentirme acompañado, no necesito encerrarme en ningún lado… con ningún pelotudo me siento cómodo, mucho menos si piensa como yo…  suficiente con mi boludes y con mi odio de arpía… estoy seguro de mi mismo, y estoy dispuesto a morir por la abstracción de mi ser. Todo habla de mi mismo & estoy seguro de mi mismo, ¿para que voy a necesitar cura? Estoy seguro de mi mismo, esta droga no se puede dejar fácilmente… ¿Para que voy a necesitar cura?
-Para tu dolencia, naciste maldito, tus palabras salen doloridas, rotas y malheridas.
-¿Maldito por quien? Mi tono es de cinismo, pero su verdad es de hijo de puta, y yo aprendí de la mejor.
-Las verdades no tienen moral. Vos estas maldito desde el vientre.
-Nací entre los vapores de un aborto
-Tu tarea es cortar con esas cadenas. Tu voluntad es mas potente que una voluntad ajena. No te regocijes en la muerte. No te ahogues en bilis negra.
-Vos sos un moralizador de mierda.
-Y vos sos un pendejo pelotudo.
-Profesor, somos muchos los condenados acá abajo. Hablo con autoridad sobre lo que me somete. Conozco al enemigo y usted esta condenado al olvido, allá arriba, en el reino de los cielos. Todos son uno y no conocen el éxtasis del pedido, yo pido y hago de mi búsqueda una ley, y hablo con autoridad y la sangre hervida en mis venas. Allí donde otros quieren mostrar su arte yo no hago mas que mostrar mi espíritu; pretencioso yo, en dar a conocer al enemigo, no para eliminarlo sino para controlarlo.
-El justificador por antonomasia...
-No, simplemente, me atengo a protagonizar con dignidad mi existencia. Y acá es cuando me vuelvo pragmático ¡No vayamos a cometer el error de vivir en las palabras! ¿Usted se piensa que Artaud escribió no se debe dejar pasar demasiado la literatura por nada? La escritura fue creada por una necesidad especifica: cuantificar; y hoy, la literatura no es más que otra manifestación de la lascivia. Seamos buenos y sinceros entre nosotros, profesor, y digámoslo de una vez y para siempre: que la escritura se haya creado para llevar el conteo de los elementos de supervivencia debería darnos a entender que hoy, la escritura, no es mas que un canto a la nada y ni yo ni ustedes, compañeros que se sienten atraídos por ella, sirven para algo. Los útiles están mas allá de toda palabra. El aburguesamiento es el más sutil creador de entretenimiento y distracción.



18. Hay un reconocimiento de alto valor ético que hace que la bajeza en la que nos revolcamos se vea como se la deba ver: como bajeza.

Si me explico mejor me van a entender: hay un reconocimiento ético, de alto valor, que es el de darse cuenta.

19. Tener conciencia, darse cuenta, avivarse, es lo más alto que la bajeza nos ofrece, pues nos somete en principio y nosotros, como mártires que somos, temerarios y pelotudos, le damos la cara al abismo del conocimiento sin miedo a que ese dragón nos lance su veneno de comprensión  de que no somos lo que deseamos ser sino lo que llegamos a ser entre fragmentos de carácter y miembros separados, flotando como entidades psíquicas compenetradas en la compaginación de un discurso: el del humano “hecho y derecho” para que pueda ser percibido y entendido por el resto y así pertenecer para ser, por fin, encasillados, como quien no quiere la cosa, ¡pero cuanto que la quiere!, ¡y a que costo la quiere! Dispuesto a sacrificar su fuente de sabiduría ¡quiere, quiere, quiere!, y cuanto más pertenezca mayor es su alegría y cuanto más agrada mayor es la algarabía y así es como se alimenta el dragón, alentando la pertenencia y el consumo, alentando el delirio del prestidigitador, alentando la insatisfacción y el curso natural de los deseos: necesidad, satisfacción y volver a desear… un círculo perfecto en la incesante rueda del consumismo, -¡y todo para pertenecer al sistema!

20. Yo, como alternativa, fabrico mi propia pócima de curación y procuro no excederme en sustancias, pero para conocer la fórmula siempre es necesario, primero, abismarse y consultar: el dragón nunca dice que no porque su negocio es la necesidad, y ellos y yo nunca vamos a dejar de necesitarnos. Sin embargo: pan con pan es comida de tontos.

21. Comprendernos a nosotros mismos es estar a nuestra altura –ni mas bajo ni mas alto-, ¡a la altura de las circunstancias!, por más falto de dulzura que esté este reconocimiento. A partir de ahí, iluminando ese acto de porquería, ese acto de puercos revolcados en el barro de las impías abstracciones, podemos caminar con la frente en alto, sublevados del cómodo odio y la desvalorización de nuestras razones para declarar, gritando sabia y torpemente a la vez: ¡Conozco las reglas de juego, y voy a jugar!















IV

1. Una noche en la que me estaba matando la nuca, sintiéndome apátrida, dedicándome a torear la deserción con la palabra como capote, atribuyendo dones en la estridencia de la inspiración como si fuera un mero alarde del estremecimiento en un simple rapto de sensibilidad demencial; arrebatado en neblinosa clarividencia, sintiendo la duda corruptora someterme, estableciéndose en mi sensatez, atreviéndose a entablar una alianza con mi inmadurez.

La siento engarzar el virus de la ficción al sistema nervioso, dirigiendo la percepción, poniéndose por encima de mis hombros, como si fuera una cámara de grabación.  Es notable su tarea en su afán de corromperme las pelotas y desarmonizar este martirio tácticamente establecido sobre el cuaderno de notas, ensimismado en una simple tarea que responde a una fría lógica de supervivencia, ya que a un llamado estoy respondiendo y concedí suma importancia a su estricto mensaje. Ahora siento la gracia de lo Alto actuar sobre mí.

2. Vean, si algún día tienen la posibilidad, el parco gesto aletargado de imposibilidades que denota la cara de quien este escribiendo, imponiendo su espíritu en la hoja, a fuerza de constancia y tinta; fíjense como todo el peso de la existencia se mece sobre su gloria: la gloria de estar poseído por el genio de la invención, letra tras letra, palabra tras palabra, oración tras oración, para orar sin tener presente ningún dios conocido; para inventarse a si mismo, ya que la fuerza de su espíritu reside en su afán de destrucción: son las bases sobre las que él fue construido de las que reniega, él busca su origen más allá de todo centro, de todo vientre, de toda luz incierta de la que nos hemos de procurar un poco de seguridad, que es como mas inteligentemente se disfraza el aburrimiento ¡He aquí la creación!

3. El personaje emancipado de la mediocridad inherente de todo ser humano quiere besarle las suelas de los zapatos a todo lo que es consumo irreverente, critica destructiva y sin sentido, venenosa envidia e intolerante perfidia.

El silencio y las penumbras del cuarto forman un soberbio enervamiento de admiración ante la distancia que hay entre yo y todo lo que yo no soy.

El aspirante a genio -ese personaje interior- quiere de mí todo lo que yo no tengo: paciencia, y toda la distracción necesaria para esquivar el dolor de no ser lo que se pretende. Ese lujo de hechicería aferrado a la negación y a la mal intencionada altivez de la imaginación donde mis cuadernos de notas son sus escrituras sagradas.

Básicamente necesita entretenimiento, distracción, en un lugar alejado del ruido... más allá de de la vana idolatría... más allá del fuego que ilumina y de la niebla estableciéndose en el asfalto.

4. Todo esta silencioso. No hay razones para correr. La fiesta terminó en su búsqueda de pasión, en su búsqueda de justificar, en busca de unas cadenas violentas un poco flojas, un poco obvias en su afán de encadenar.

¡Que bien me siento en este estado de perpetua escenificación! Soy como un simple adolescente disfrutando de su existencia intrascendente en el bosque, a la vera del río donde se ritualizan mis sacrificios, y me pregunto que me depara la sangre derramada en forma de pentagrama en el centro de este bosque de silicio. De pronto veo figuras danzantes, bamboleandose, cual llamas de hoguera. ¡Son las nietas de las brujas que no pudieron quemar! ¡Que traen consigo encima! ¿Que es ese rápido cuerpo abriéndose paso ante las llamas? ¿Qué es este rápido cuerpo abriéndose paso ante la luz? Satán, hay un cuerpo abriéndose de piernas ante la daga de tu mirada, ¿es esta tu luna? Noto una muerte premeditada en el cuchillo de tu mirada, ¿es esta tu luna mejor adiestrada? 

Y es entonces que Satán se aparece, haciendo de sí un doble campo de visión, representado en una Bruja y en un Sátiro. Esta es mi consciencia, mientras que mi mirada ve un cuerpo perfecto en proporciones y perfecto en manifestaciones. Es el andrógino director parado sobre el pináculo de mi represión dictadora de todo tabú.

Bestia hermafrodita, ¡todas las noches en soledad canto canciones para tu atención! ¡Y ahora es que por fin te tengo delante mío! No mido mis palabras en respuestas. Las mido acorde al miedo a no reconocerme en mi reflexión. Hasta ahí llegaba mi alcance interpretativo; como ya sabes, los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo. Y ya te habrás dado cuenta lo limitado que soy con mis fantasías... Nada sé, andrógino, dios tutor de mi imperfección, nada sé, nada vi. Nada soy, diosa lunar, más que un cúmulo de necesidades. Nada soy, más que apetito, deseo e insatisfacción. La voluntad es mi única alianza en esta batalla. Y una pizca de ego para despistar a las aves carroñeras. Lo justo y suficiente como para darme cuenta de que revolotean. 

¿Cuáles son tus expectativas esta noche?, me pregunta la Bestia con una potente fuerza magnética.

Y entre balbuceos y dudas, pude proferir estas palabras: Nada digno de mención más que tu excelencia en la perfecta excentricidad de manifestarte en la voz pedigüeña de aquellos que te necesitan (como si del cariño por lo infinito se tratara) ¿Y de que trata tu proximidad si no es del misterio que alardeas? En esta, como en tantas otras ocasiones, vos sos el sol y yo luz reflejada: mantengo mi nivel de expectativa en 100% y mi fuente de inspiración en gerundio; estoy haciendo, dejándote actuar... Del sol viene todo, el resto son jugadas estéticas, si ni la luna irradia su propia luz. Por eso creo en tu solución, la solución al eterno aburrimiento, al vaciamiento y al desproporcionado delirio entregando mi cuerpo a los terribles monstruos de escaparate y a las ninfómanas bestias que se me presentan para mi perdición en tu línea divisoria entre teta y teta. No doy más de pensar esas tetas sobre mi cara. Ahora me tenes acá, todo tuyo, maravillado de cosas asquerosas. Y me pregunto si me vas a partir el orto del esplendor de tu severa alianza entre ternura y disposición a la turca. Como un niño desmedido en sus pretensiones te digo que toda la semana en un soporífero letargo hacen de tu cruel y saturnina actividad una necesidad fisiológica para este ser debilitado en carne y espíritu. Vine a este bosque a disfrutar de mi existencia intrascendente, dichoso en espera de lo peor, para que hagas de mi cuerpo un altar y que tu daga aliente mi sangre a unirse con la tierra y la sucia locura. Quiero volverme peligroso. Ya no sentir miedo en mi alma a tener algo que perder.

A lo que objeto con respecto a mi alma y, más profundamente, sobre la tipología de mi espíritu: Vos si que sabes medir las consecuencias, adolescente tonto. He aquí tu belleza, sobrehumana boludes. Sos un simple idolatra, otro más, en la lista de los condenados a morir arrodillados ante una vaga imagen que impulsa la mala imaginación, la que pone la verdadera vida más allá de tus humanas posibilidades.

Me hablas de “el alma”, como si entendieras. Te lo voy a decir simple y clarito: ¡Estas siendo víctima de una necesidad obvia del sistema que gobierna tus medios de supervivencia! Un círculo perfecto, en tu inmadura estima por lo que no te concierne. ¡Deshacete de ella, nabo! Para ir ligero de equipamiento deshacete de ella, para ir cómodo por las tierras. ¡Sacatela de encima! Déjate de joder con pesadas cargas de conceptos abstractos hechos con palabras magras… ¿no te da cosa andar con peligros pre-configurados? Yo hubiera pensado mejor aceptar cierto coto mal perimetrado, ¿a dónde querés llegar con tu fundamento terroso? ¡Estas levantando un polvo molesto! Acá nadie quiere ser molestado. Para caminar mejor, más firmemente, tenes que andar con equipo ligero. Vos, que sos espíritu extranjero, te propongo deshacerte de ella y ver con más claridad, entre la neblina. No me vengas con trucos y trampas. Yo sé porque colgas crucifijos en tu habitación. Mi sabiduría es un peligro, es verdad. Podes seguir con esos juegos, pero no creas que el entretenimiento es eterno. Y cuidado con que el nosotros no sea más que el reflejo de tu necesidad.

Lo que necesitas vos es la adrenalina de los que están a punto de morir, y empujarte al extremo con la nuca equilibrada por el tormento de una invocación irresponsable para llamarme la atención. Me tentas a buscarte, y no encuentro más que otro gil más en busca de “aventuras”.  Pero lo único que queres de mi es una amistad y así adiestrar tu incredulidad. Todos vienen hacia a mí por lo mismo: el misterio de lo siniestro, lo incalculable, lo irreversible; la hermosa, cálida y sensual oscuridad; y la verdad es que todos terminan cagados en las patas, y los que pasan al otro lado ya no quieren volver más a la civilización. Yo te voy a dar nuevas revelaciones, para que a los giles como vos se la comuniques y ya dejen de romperme las pelotas: soy una Bestia muy fastidiada de la mediocridad humana. Escuche y aprenda, pendejo: Quien pretenda Iluminación como forma de redención, a falta del estallido de la inspiración, será arrastrado al fracaso y se creerá incólume a las reiteradas visitas del adversario como símbolo de autodestrucción.

Hay que sacarse la idea profana e infantil de creer que la lucha con el Diablo es interesante y divertida. Las heridas de guerra no son adornos ni accesorios de belleza; de hecho, hay una desventaja social en llevarlos puestos. ¡Avivate un poco! Esta es una necesidad víctima de tu profana infantilidad que intenta erigirse como nueva estilo de vida, como algo más elegante que llevar puesto. Un traje nuevo te trastorna las ideas y solo quienes creen codearse con el demonio son aquellos que hacen de su demonomanía una ley, correspondiente a una estupidez muy propia del ignorante y de un desequilibrio propio de los delirantes; a estos hay que tolerarlos, no sacrificarlo, a estos hay que abrazarlos a los ojos de nuestro mayor bien común: el total despojo del ego y del sopor involuntario.

Desde ya te lo digo: esta es la voz que evadirán los maricones profesionales y bien pagos para sentirse cómodos en su genuina mierda; ellos serán, los destinados a la soledad de la lepra, sin evangelio de por medio.

El alpedismo es la primera forma tomada por el Anti-ser.
El “satanismo” que adoptas es hija de un estado de pensamiento, hija de la religión sin profetas ni redención, hija del malestar de la indecisión. Hija de una prologada masturbación. Hija de la confusión. Hija de un estado mental. Hija del ocio merecido por ser tan pelotudo y no mirar más allá

DEL OMBLIGO DE TU LIMBO

Esta es una verdad impregnada de malicia, y sensatez.

¿Sentís el sabor amargo, pelotudito? ¿Sentís el sabor de la sabiduría derramada? ¿Sentís el calor crepuscular de lo cavernario, de la tentativa sublingual por desenmascarar a todo lo que merece enmascararse? ¿Sentís el sabor de lo superfluo, de la peste narcótica que privilegia tu escenario de monstruosidad, síntoma de la más inocente necedad? ¿Sentís el sabor de la revelación? Mi genio esta en el olfato, por eso no tengo necesidad de tocar para conocer... Vos sos humano, limitado por la carne, incompleto en la meritoria búsqueda del placer, parcializado por tu anatomía, y anonadado de tu forma... Te tengo acá, en pálida necesidad y desprotegido de los horrores de la dualidad, y ahora con una misión concreta que cumplir.

¿Oís el eco de la voz de tu antepasados? ¿Oís la voz a través de la vibración iracunda? ¿Oís el eco del goteo? Es la sangre antigua derramándose sobre tu cabeza..., y es esta la escena, es en este momento donde salís a buscar venganza.

¿Escuchas la maldición viejísima que hasta vos llega? ¿Escuchas ese sonido, el murmullo en el templo, el deletreo de los nombres malditos? ¿Sentís el incienso trepando la cúspide del memorial? ¡Es esto esta desubicado! -diría un distraído en vistas de la escena. Sin embargo, te digo: no hay ataque más valiente y astuto que el que se planifica desde la casa del enemigo, invocando, deletreando...

¿Escuchas este sonido? Este zumbido... Estas vibraciones cruzando la carne de tu espíritu, ¿las sentís?, como ingresa y te ahogan en temblor, ¿lo sentís? ¿Sentís el riesgo? ¿Sentís el odio viajero? Es la maldición de tus ancestros, te la presento.

No te regocijes con la historia. No es esta la victoria. No es este el fin de una victoria. No estas ni cerca. Darse cuenta no es suficiente todavía. Darse cuenta es el primer paso hacia el resto de lo que te queda de vida como santo, como héroe, como simple hombre desterrado, huérfano en su situación de Humano.

Y ahora no sabes a quién elevar la vista. Y ahora no sabes a qué elevar la vista.
Es la maldición de tus ancestros, te la presento: el nihilismo propagado como un virus corruptor.

Es ella la culpable de tu malestar. Vos que buscabas culpables..., acá los tenes, ¿te sentís mejor, maricón?

¡Vos, que tanto necesitas del victimismo para intensificar el discurso cocorito!

¿Qué tenes para decirles? No te quedes callado.

Tendrías que verte callado. Mirate, tan mal te queda... Siempre en silencio... Vos no fuiste hecho para el silencio. La sangre te lo pide. ¡Honrá tu sangre!

Ese eco de todas las noches de incertidumbre te va a matar. Esa sanguínea voz quiere gritar, maldecir, y no ya jugar con originalidad. Vas a plantarte, de cara al pasado, y vas a maldecirlo... Vas a usar el mismo ataque... Vas a maldecir al viejo dios como lo hizo tu bisabuelo, minutos antes de cagarse matando. Vas a maldecir a dios, vas a repudiarlo, o los fantasmas de tus ancestros vendrán a reclamar tu don en vistas de continuar con la guerra infinita en otro territorio, donde tu cara de maricón no estorbe y los espejos no se vuelvan compasivos, Y NO HAGA FALTAR HABLAR DE MANERA TAN AFRANCESADA, ¿me entendes? ¡Simbolista del orto!

7. Es el odio visceral y profundo el que hace de tu cuerpo una maquina de aullidos.

¡Y yo no puedo más que amarte en la ignorancia de tu odio!, para eso vengo a hablarte, para rescatarte de ese infecundo sentimiento hacia todo lo que te fue dado como don.

Es tu destino aullar, es tu destino pararte en dos patas, después de que te hayan roto el orto las supersticiones. Pararte en dos patas a aullar es tu destino, y alguien te va a escuchar, y eso será para vos suficiente, ¡pero tampoco la onda es encontrar compañeros de celda, loco! Todavía faltaría mucho andar en cuatro patas...

Que mis palabras sean cuchillos, guerras, atentados contra la devastadora imposición...

No importa la morfología, importa cuanto te duela, ¿entendes?, como cuando vas al gimnasio a sobarte el ego... todo ese esfuerzo tiene que dejarte un dolor, sino no sirve, sino es sobada de ego, y mucho mirarse en el espejo.

8. A todos ustedes, seres de ultratumba, también se los digo, seres de incómoda estatura, de sensibilidad demencial, de baja calaña intelectual, de vasta memoria ancestral. Descontextualizados, siempre fuera de lugar... mal entendidos... mal educados. Nunca perteneciendo. Incómodos en su sufrida connotación de fantasmas malparidos por el circunspecto delirio de algún artista maldito.

Conozco el traqueteo de sus lenguas desde que pusieron el primer acento en sus sentimientos y se entregaron al éxtasis haciendo de su cuerpo el cuerpo del poema a medida que cada palabra haya sido sacrificada en las ceremonias del vivir. Ya conozco sus hechos, sus reproches, y su lechos y por ende conozco su cuento.

A ustedes me dirijo, inmerso en la inmensidad del bosque, de espaldas al mar, inmerso en la santísima oscuridad. Los veo reírse, divertirse: escriben canciones “con los labios húmedos del nocturno rocío”. Okey. Canciones donde “la muerte le sopla la nuca al cantor” -que no son más que ustedes mismos hablando en tercera persona del singular. Bue... Canciones escritas con “la sangre hervida del miedo a las sombras brujas que circundan y el amanecer espantan”.

Sombras brujas...

...
¿¡De que carajo están hablando!?

¡Que sombra ni sombra! Y si las hay -y circundan, como dicen-, es por estar de espaldas al fuego... de cara al muro, de espaldas al mundo... de cara al tiempo, ¡de cara a los muertos!

¡Que niebla ni niebla! ¡Que cuervos excitándose del augusto gemido de un ángel moribundo ni cuervos excitándose del augusto gemido de un ángel moribundo! ¡Todas esas paparruchadas son puro palabrerío!

Si se van a “alimentar del sepulcro de todos sus muertos”
Si se van a levantar medios sonámbulos -más medio que sonámbulo-, más flojos que una cuerda muy larga atada sobre extremos cercanos; si se van a “alimentar del fuego de unos ojos maniáticos” no cometan el error de compartir la habitación por mera asimilación de pulso de parca. La marca que a la que adhieren tus compañías hacen de tus palabras una decoración; un festejo, una celebración, un enaltecimiento a todo lo que no es claro, un enaltecimiento a todo lo laberíntico.

A ustedes les hablo preguntones, mayormente mirones,  creadores de realidades ulteriores... desde la cúspide, les hablo, desde la mismísima viga de la que cuelgan todos los mártires cebadores de mambos mortales.

9. ¿A eso se refieren con el maldito estilo? ¿Para qué lo necesitan? ¿Es necesario ¿Realmente necesario? ¿Alguien corroboro su utilidad?

10. ¡La interpretación de los hechos los pone de cara al fuego!

¡Vamos, no me digan que creyeron que a mí me servían! ¡Con esos cuerpos débiles y esas mentes dóciles, a nadie pueden servir! ¡A ustedes mismos se sirven! ¡Y así lo quieren también!

Ustedes no son dioses. No tienen, como yo, visión objetiva: yo elijo este bando contrario porque es sexy, no por tener sesgos cognitivos o por ignorante.

El secreto máximo del misterio de los milagros de la fe no tiene que ver con una manipulación de energías, como dicen ustedes, anestesiados por la novedad y la propaganda espiritual; no, tiene que ver con la ignorancia a la que está sometido el hombre en regla general a lo largo de toda su existencia y la historia de la Humanidad. Hay un momento de la vida de cada quien en el que se abre un hueco en su espiritu, se detona uno de los muro de la mente, los que limitan entre lo logico y lo ilogico, y es ahí donde nosotros los brujos, curanderos, profetas y tantos más (la elección de seguir tal o cual es cuestión estetica), es en ese momento, digo, donde nosotros podemos meternos. “Todo es cuestion de fe”, significa que, en el momento de entrega más grande de tu vida, abandonas el ego gracias a una operación contundente. Tu mente se entrega al caos (este fue el primero de todos los dioses). “Todo es cuestión de fe”, significa, todo es cuestión de ignorar aquello que te hizo llevar tu vida a que llegues a ese momento de desprotección contra las fuerzas del mal. Que si existen, y son justamente fuerzas, que tensan y aflojan la soga atada sobre los extremos del sistema limbico. Para serte más claro te voy a decir que los rituales son incentivos materiales para que la mente reconstruya esos muros caidos con otro tipo de material, y nosotros, los dioses, somos uno de esos materiales; los poetas tambien son otro tipo de material, por eso insisto en que ustedes deben volver a ser los consoladores de la humanidad, no asistir a sus lectores como si ustedes fueran los enfermos y ellos los enfermeros ¡la modernidad esta pervertida!, los papeles se han invertido.

Nuestro oficio se reputa más por el aire de prohibición que tran nuestras practicas. De alguna forma nosotros necesitamos del enemigo, el dios de la supuesta luz, para que cumplamos nuestro cometido. Lo peor es que él tambien necesito de nosotros, los dioses “malditos”. Somos la cara de la misma moneda, si muere uno, la verdad será parcial. La eternidad es la estupidez más grande de la historia.

11. Vengo a darles la conciencia de autores. La conciencia de creadores, de destructores que con filo destripan el cuerpo de la tradición ¡El corpus legislativo destruido por los creadores de cada nueva generación desatada de viejas amalgamas culturales!

12. Cantan con los cantos fruncidos, eso les voy a decir, ¡cagados de frío! Con esa horrible música y ese canto anestesiado creerán que con sensatez encontraron la clave del símbolo adversario.

Cantan en esa posición inferior.

¡Y yo me cago de la risa!

Ya se, está bien, no se preocupen. No todos somos perseguidos por las mismas cosas. No todos tenemos el mismo origen. Quienes nacen en el seno de dios están encadenados a dios y los que pertenecen a la raza de los vacuos hacen de su carril una excusa de justificación a las debilidades al poner el acento justo en el lugar perfecto: el so penco “vuelo poético”.




Siempre hay consuelo. El bajo sentimiento de mediocridad puede ser reemplazado por la altura de la humildad; ambas, ilusiones del espíritu en su búsqueda del hallazgo; ambas, ilusiones morales en su búsqueda de justificar su tiempo desangrado.

13. Yo hablo de esta manera tan simplificada para que puedan entenderme, tan sumidos en su infancia están, que no quiero serles una carga. Quiero que me entiendan y aprendan a comportarse como les es mandado a comportarse: guerreros perfectos contra el sistema que les fue impuesto.

A vos, escéptico, también te hablo. A vos que ignoras mil presagios…”















El evangelio apócrifo de los alienados

14.  A nosotros nos habla esta Bestia.

La que nosotros adoptamos.

A nosotros, que del seno de la Nada venimos.

A nosotros, que caminamos guiados e iluminados por nuestro mismo cuerpo incendiado...

Es que no todos tenemos la habilidad humana para entender que el fuego quema y que no es necesario incendiarse para iluminar el camino... Sin embargo acá estamos, y ya es tarde para andar mendigando una luz más amable.

15. Acampantes del error, el tigre que cabalgamos se nos retobo, ¡y con razón!: Nuestra superabundante condición de  palabreros nos cagó la fruta.

A vos te habla –que me lees y te sentís tocado-, que ya tenes al demonio soplándote la nuca, pisándote los talones, abrazándote de atrás, apoyándote la pija y con las tetas empujándote, para enseñarte a mover y conocer secretos
humanos que el más alto creador nos los reniega.

¿Podría ser el reconocimiento de la propia mediocridad indirecto indicador de un ápice de genialidad que se asoma detrás de mi figura espectral frente al espejo de las grandes personalidades? ¿Podría la manipulación lingüística considerarse indirecto indicador de lo que quiero que sea entendido? ¿Podría un traumado estar vetado de todo paraíso? ¿Podría la mediocridad burguesa acrecentar la necesidad de manifestar disconformidad a todo “lo dado”? ¿Es el derrame de lo estable, de lo objetivado, es decir, lo dado, aquella causa de querer ir más allá de lo que me concierne? ¿Es lo dado la razón de mediocridad?

¿Es un espíritu libre aquel que piensa de otro modo del que pudiera esperarse por su origen? ¿De donde nace esta necesidad de emancipación? ¿Es la emancipación causa principal del nihilismo? ¿Es el nihilismo el más terreno fértil que nunca pudimos imaginar?

7. No puede ser, jamas, la fertilidad razón de mariconeo.

8. No se es excepción sin antes costear y sumergirse en el mar de la regla, y es esta desconexión de las reglas cuantificables las que imploran por la re-invención personal; es esta la necesidad de emancipación la que ahoga todos los valores pasados en un nihilismo corrosivo.


¿Es posible que quiera quitar la vista de todo lo que me relacione con ese extraño sentimiento de fuego y sangre siempre dispuesto a manifestarse en neblinosa clarividencia? ¿Es posible que quiera quitar la vista de todo lo que no sea aquello de los que tus ídolos tanto me hablaron?

¡Y ahora es el momento para rematar ídolos caídos!

Pero básicamente me pregunto, ¿es posible levantar ídolos por el imbécil acto de creernos secos, flacos, torpes, mañosos y no tener un objetivo fijo?

¡Todo es posible para el mediocre!

¿Es posible dejar de ser mediocre?

¿Pueden ser esos ídolos el enemigo que se esconde debajo de la cama, el cuco del que tanto te hablaron, con el que tus padres tanto te neutralizaron?

¿Podría ser este cuco, a estas alturas, una fachada, la apariencia crepuscular de una institución que se derrumba sobre tu más alta potencia?

¿Es posible estar equivocado?

¿Es posible basarse en un error y hacer del error un edificio y del edificio una justificación y de la justificación una habitación estable, cómoda, en el medio de la nada, donde la muerte -y esta es siempre una decisión tomada de antemano- este a una hora de viaje en caso de reconocer este error, tu error más necesario?

¿Por qué será que necesitamos del silencio bendito de unos ojos arañados por siglos de vano sacrifico para no dejarnos manipular por estas supersticiones de considerar a la ultima carta de Hunter Thompson como símbolo de plena sensatez?

No sufrimos más que otros. No somos expertos en el alma.

La única verdad es que nos causa morbo no saber que pasara segundos después de este momento, y así sucesivamente hasta el fin de nuestros tiempos.

Somos morbosos y son las profanas nuestra fuente de inspiración.

Este gusto por lo negro, este buceo por el pozo séptico del alma no se explica dentro de los limites racionales de la mente. O si, y nos encanta hacernos los boludos. Para eso si somos expertos.

No somos amantes de la vida.

No servimos para los estados de reposo, estamos enamorados de la distracción.

Conozco mi destino si no supero esta superstición.

Nuestros sentidos humanos están configurados para hacer de nosotros una especie implacable, infalible: inmortal en resumen, y vemos con certeza que esta voluntad ajena a nuestra decisiones se cumplen generación tras generación, tras generación, tras generación.

Supongamos la existencia de un parásito corruptor de esta configuración... Existen parásitos que hacen de nuestra estadía una constante necesidad de fuga, que no es más que la necesidad de pertenencia -aunque parezca lo contrario.

¿Qué haremos nosotros, los asesinos del ideal, justificadores de la inmundicia, profanadores de quimeras, atiborrados de dudas y de un hórrido escepticismo?

Jinetes del error, el caballo que cabalgamos se nos retobo. ¿Y ahora? Lascivia, tontería y rebeldía son nuestras máximas autoridades. Nuestro boleto de ida hacia la nada, pero con conocimiento de causa.



1. Una noche en la que me estaba rompiendo la nuca, encogido por el frío de mi reclusión, con el culo atornillado y el estómago acobardado, sumido en el hechizo de la escritura –ora mecanismo de defensa, ora justificación en la tierra- se me presento la oportunidad de mandar todo a la mierda y una depresión de propiedades adictivas concedió el favor a mi boca de saborear eso, ¿y qué mejor sensación que la que caracteriza mi discurso, siendo yo mismo la característica de él, en mi afán de tener algo que saborear?, un juego hecho por y para boludos; facilisimo, dinámico, interactivo.

7. ¿Será eso moneda corriente en estas alejadas casas del suburbano?

Tiemblo ante la idea de un ser extra-dimensional atravesando la ventana, el cristal que divide nuestros mundos. Como un insecto ya lo veo precipitarse sobre mis dedos. Escribo sin sostener mi lapicera y tiemblo ante este desconcierto.

Ya nadie correrá la voz para anunciar el apocalipsis por culpa de alienados como estos que, como yo, se entregan a la vorágine del desierto, a la aventura de sondear su nada, en necesidad de encontrar los objetos que correspondan a llenar su vacío, ¡y es este mismo vacío el que pretendemos justificar!

8. Desde mi piel hasta los tuétanos... siento esparcirse el veneno corruptor... transportador de un parásito que hace de nuestra estadía una constante necesidad de fuga, que no es más que la necesidad de pertenencia -aunque parezca lo contrario.

¿Y cuál es este virus del que hablo?

¿A que legislación biológica responde este virus que viene plagando a mis ancestros?

¿No será la especie de nuestro espíritu tendiente a la pavada que nos causa la necesidad de fuga? La teoría hipocrática de los humores explicaría eso.

9. ¿Y de que nos fugamos?

¿No hablaremos en plural para evadirnos? ¿No hablaremos en plural para no compenetrarnos en el misterio del abismo de la nada sin compañía?

Y me pregunto si esta no será otra manera de sentirse parte de un grupo, uno, fuera de ser calumniado.

¿Está no sera otra forma de no ser calumniado?

10. ¿No nos estaremos resistiendo demasiado? ¿No es evidente el destino? ¿Eterna será la resistencia? ¿Necesitamos ver de cerca todo lo oscuro que en nosotros se aferra?

11. ¿De qué voluntad nace esta necedad?

12. ¿A qué ley responde esta melancólica necesidad de calar en lo más hondo de mis razones aquello que está bien que solo sea sanguínea sensación?

13. ¿Puede haber una relación entre el menosprecio de la carne -la autoestima de mula- y hacer de nuestro espíritu un complicado mecanismo abecedario en el que sienta la necesidad cuestionar todo lo que está bien que sea sensación? ¿Como cuestionar una sensación, sino es para juzgarla desde una coherencia interna?

¿Sentís el vacío dentro tuyo? ¿Sentís esa necesidad de dirigir tu mirada a lo absoluto? ¿Sentís la contradicción corromperte, mordiéndote los labios con los que besas, evitando, por fin, establecerte sin que la sangre fría te condene a la simple mala suerte? ¿Sentís la nada trabajar en vos? ¿Sentís la corrupta pasión por lo oscuro dirigir su mirada hacia lo absoluto?

No nacimos en el seno de lo luz.

Venimos de lo alto

como todo lo que cae.

Venimos de arriba, por lo menos.

No somos absolutos ni en lo oscuro.

Las tinieblas son nuestro estado de cuerpo puro, nuestro estadio mental mientras la serpiente nos ofrece nuevas cúspides, nuevos cultos, nuevos severos mundos en su actitud ante extranjeros de otra especie.

¿Sera verdad que para nosotros habrá un mejor lugar en el que podamos decir “ahora sí”? ¿Sera esta nuestra mayor esperanza? ¿Sera este nuestro mejor logro? ¿Será verdad que para los desconformes del mundo, del cuerpo, de la meditación, hay un lugar afuera, donde podamos levantar campamento?

El gran hallazgo.

La puerta hacia todo los prodigios.

La fuente de todo lo extinguido.

¿Podremos beber del manantial del agua espiritual?

¿Hay realidad en esta fuga?

Le dimos voz a los muertos; les dimos cuerpo, alma y espíritu a objetos inanimados. Idolatramos fantasmagorías y crepúsculos; les dimos voz a los muertos que hablan el idioma de los muertos; les prestamos atención a cosas lejanas, les prestamos atención a cosas difíciles de comprender mientras el virus corruptor de menores modificaba nuestra facciones, cuando este virus nos parecía amigable porque nos entendía... ¿y quien carajo va a entender lo que nosotros mismos nos impusimos para defendernos?

¿Puede uno defenderse de si mismo? ¿Hace falta? ¿Es necesario? ¿Es necesario tener conciencia de cosas como estas? ¿Hace falta mentir de esta manera? ¿Hace falta considerar como amistoso aquello que delinque nuestra naturaleza? ¿Hace falta hablar en plural cuando nos sabes muy bien a quien le hablas?

Nosotros que teníamos en la boca preguntas que evocan a la nada, preguntas sobre la muerte.

¡El silencio ha sido extinto! Gracias a la practica del aullido.

Una manera activa de aniquilar el aburrimiento, ¡y todos los muertos se levantaran! Gracias a él, el que llama a la existencia de las cosas inexistentes, implicado en sistemas nerviosos fallados. Una delatora enfermedad del infierno vecino.

Si, esto es un poco de palabrerío. Es que cuando hablo de aniquilar el aburrimiento es porque lo aniquilo, lo elimino. Con mi doctrina voy a fondo en pos de la creación... de la justificación... de la ciega caminata al país del nunca jamas.

Nosotros, los iniciados en la practica del delirio, pseudocientificos, estancados en la estad del por qué, le dimos voz a todo lo roto, a todo lo ajeno...

y ese fue nuestro fuerte.

Hicimos carne el vapor de nuestro aliento cuando las noches fueron demasiado frías.

¡Ese fue nuestro fuerte!

Hicimos carne el fuego de ojos menores; carne la magia negra que constituye esta permanente deshumanización.

Pensamos que la aniquilación de la humanidad comienza con su reproducción, sabiendo que no tiene sentido sostener ideas por la belleza de su oración, por la cercanía con el espíritu de esa oración, por la imagen que nos evoca esa oración...

¿Que hay en esa fantasía de anulación que tanto nos apasiona? ¿A que ley de cierta especie espiritual responden estas actitudes? ¿A que ley responde esta sanguinaria necesidad de calar en lo mas hondo de nuestras razones aquello que esta bien que solo sea sensación? ¿A que ley responde esta sanguinaria necesidad de mantener un orden a nuestra meditaciones y al templo semántico que erigimos en nuestro cabales para darle firmeza a esta realidad que apremia nuestros días con fantasmagorías y acento crepuscular? ¿A que leyes de que estirpe responden estas facciones marcadas por un filo de odio y esta melancolía ardiente de la que queremos hacer una pasión, dejándonos atrás, en el fondo, donde el clamor demoníaco se confunde con la furia de un ángel aversivo y bestial, SINDROME DEL MUDO LENGUAJE CREPUSCULAR?

Toda nuestra manía esta mal dirigida. Todo nuestro maná mal direccionado nos jugara en contra.

Yo lo sé.

Yo ya jugué con ese potencial divino. No digo que me haya divertido pero entendí, por ejemplo, que el diablo existe, que la posesión es posible. Que la ficción es certera: se dirige a nuestra inestabilidad, y la inestabilidad es siempre un blanco fácil de apuntar.

He puesto mi atención en la rectilínea función ocular de ver siempre lo que se quiere ver.

Intente, con la intención a escala, con la necesidad de escalar, torcer mi voluntad para anticiparme al estallido y ahí, así, triunfar, como quien triunfa dándose cuenta de que no todos nacimos para triunfar.

¿Y como reconocer nuestra decisivas oportunidad? ¿Como anteponerse en silencio a todo lo que es ruido?

Se considera virtuoso el silencio puesto que guarda posibilidad de considerar que un todo, algo “supremo”, integra ese silencio...

En cambio nosotros

ay dios, nosotros los charlatanes, palabreros de ley, nosotros los que queremos decir algo y, si, decimos, pero así como decimos nos condicionamos y palabra a palabra, una palada más de tierra sobre nuestro fuego; nosotros los charlistas, divagadores, filósofos mediocres. ¡Una palabra más de mierda sobre nuestro mejores objetos! ¡Dale, una más!

Nosotros los que hablamos de más porque para menos estamos nosotros, los enemigos de alguien, de algo, ¿cuando sabremos contra lo que luchamos?

Nosotros tenemos una inclinación hacia todo lo que esta roto, hacia todo lo que es raro, hacia todo lo que busca luz.

No hacia la luz misma.

No queremos ser ínfima porción de abismo de la inmensa magia negra que constituye el abismo de la humanidad. Queremos ser abismo de alma sagrada... de cuerpo superado, trepándonos cual muro divisor entre lo adrede y lo cierto del infierno.

No, nosotros no fuimos hechos para darnos final.

Aunque no pueda asegurar para que si fuimos hechos, me hago caso en esto: hay algo más allá, no de nuestra comprensión sino de nuestra propensión al siniestro plan de complicar todo en pos de alimentar el misterio prodigios

LA PUERTA DE TODOS LOS PRODIGIOS

Precisamente así, ahora...

Es en este momento donde toda exuberancia bananera y facilona que tiene para ofrecerme satanás -el iluminista, el ilusionista-, como este manantial paralingüístico en el que me creo amo y señor de mis delirios, hacen de mi lengua una pérfida compañera del delito al darle pies y cabeza a todo lo que está bien que solo sea sensación.

El Diablo me ofrece todo lo necesario para triunfar en este rubro: la dulce manzana acaramelada, mi naturaleza exponenciada, la inherente manía de desear sabiduría a las patadas, a fuerza de golpazos y cabezas quebradas.

Como siempre, es de noche. Como siempre, hace frío. Como siempre, nada más entretenido. Como siempre las injusticias sociales en mi espina dorsal quejándose de la forma en la que estoy sentado. Como siempre la Cultura deteniéndose... Y así...

¡Entono mi pérfida lengua de machete crepuscular y compongo la juvenil ilusión de la inmortalidad!

Dedicado a ustedes, boluditos, que como yo encallan su lengua en justificaciones cavernarias, en el umbral del ultimo destino: el “incoherente”, el desconocido, el reprimido.

¡Me re cago en la poesía y la mitad bananera que inspira el muestrario “salvaje” de los infiernos adrede y la severidad lingüística que imponen autores reconocidos por la recóndita manía -también adrede- del joven poeta por admirar sin restricción ni consideración la fría conchudez de la voz ajena!

¡Eso es el purgatorio!

¿Qué hace que llamemos poema al poema? ¿Una excitación de los sentimientos, o la explicación de lo que no es? ¿Un simple descuido de los sentimientos o de lo que no tiene razón de ser? ¿Un mero alarde del estremecimiento, o de lo inexistente tener el potencial del crear? ¿Un simple rapto de sensibilidad demencial o que este escrito como
                  si fuera
                      una columna
                                  vertebral
                                        con escoliosis
                                             o un arrebato
                                                      de neblinosa
                                            clarividencia como
                                    los cortos lapsos
                              de sensiblidad
                        demencial?
              
Sinceramente, estoy cansado de intentarlo. Quisiera poder desencadenar la lengua de la mente, pero no se apiada la tontera.

Una gilada así no puede durar para siempre.

Quisiéramos una simpleza tal que nos arrepintamos -¿es este el curso natural de los deseos?-, ¡una simple oda a la redención a los lentos aconteceres de odio hacia todo lo que nos es dispuesto a amar!

Una simple oda al sol.

Nosotros ya pactamos nuestro exilio desde la cuna, nos conectamos mediante estas palabras profanas en rebelión contra el lenguaje sagrado a través de esta distancia.

13. Es el aburrimiento a los días sin tesoros el que le brinda una importancia al límite.

Los poetas simbolistas de Francia de finales del siglo XIX lo llamaron spleen.

Charles Baudelaire abrió la cancha para nosotros, los deformes. Paul Verlaine nos etiquetó. Arthur Rimbaud con su silencio nos ridiculizó. Y el Conde de Lautreamont con su lucidez nos destruyó. Todos bajo el mismo manto, la decadencia de la modernidad.

Por eso la modernidad es el Apocalipsis y es esta nuestra última revelación: es el género lo que nos abisma de la delicia de respirar el tan puro aire de lo nuevo.

Mas, mi premisa predilecta dice: el melodrama no debe ser la ley.

Ningún género de vida debe ser la ley.
Ningún género literario debe ser la ley.



¿Que logro con mi habito estomacal de poner una palabra tras otra?

Hay que hacerla corta y decirlo de una vez y para siempre: empece a escribir, seguramente, porque era un idiota. Ahora bien, la division del momento en el que se decidio hacer de este acto intelectual permanente no esta muy claro... No puedo asegurar no ser ya ese idiota, ni tampoco podria asegurar si dejaria de escribir si ya no lo fuera, como tambien negaria, por ignorancia de los procesos, que la escritura sea una cura; EN CASO de que siga siendo un idiota, repito.

Quien sabe unir el estandarte actitudinal social con su propio estandarte y, diferenciando su estandarte con un estandarte ajeno e impropio, tiene en sus manos el poder de la division.

Quien primero blande la guadaña de la division no es precisamente una persona sino una institucion: la escuela, la institucion por antonomasia. Pero es imposible para mi, determinista que soy, considerar que una division de esta clase hicierion de mi un idiota... Para catalogar a una persona en categorias de humillación primero tienen que establecerse ciertos rasgos dispensarios de una opinion generalizada en el ambito moral: todo aquel que no atiende a las constumbres y reglas de convivencia será marcado como lo raro, lo oscuro, lo que está fuera de serie. Y ahi comienza todo...

De niño, si la memoria no me falla, mis ojos estaban martillando el cascaron que encierra el nucleo de las razones del tiempo y del espacio y del bien y del mal, martillando con la fuerza de una curiosidad irresponsable en la necesidad de buscar razones alla donde los demas no parecian ver mas que un vacio, llenado con la meritoria diversion.

Imaginense un pendejo queriendo entender el porque del movimiento y noi estar siendo el movimiento legitimo y verdadero que ofrece la niñez, o sea, un culo victima de la gravedad siendo arrastrado hacia abajo. Que los toboganeros quisieran hacer de mi un otro lo veo hasta sensato... Asi como el cuerpo es victima de la caida al no sostenerse de nada, tambien el caracer es victima de la gravedad al no ser sostenido por el entendimiento. Por eso lo veo sensato.

Como dijeron tantos sabios de la antigüedad, y tantos otros de la modernidad: la ignorancia es el origen de todos los males; puedo interpretar esta frase, con respecto a la division,  en este sentido: iugnorar la legitimidad del otro produce diferencia, y la diferencia produce desarmonia, y la desaromina produce caos y el caos solamente es fecundo cuando se es un creador: he aquí, la razon por la cual no me volvi un maricon de mierda, porque de la mierda cree un edificio de comprensión para todas las deformidades mentales y fisicas, propias y ajenas, que acarrean los cuerpos en pos de ser quien debamos o podamos ser, mas ¿será el auto conocimiento sintoma de una personalidad que pretende demasiado de las personas? ¿No actuan las personas siguiendo el curso natural de los deseos, sin preguntarse tanto sobre el más allá puesto que el más acá es el misterio menos atendido y más próximo? ¿que es del autoconocimiento sino la más pulcra y perspicaz manera de conocer el misterio de los dioses? ¿que es conocer “el misterio de los dioses” sino la más grande soberbia que se puede esperar de un ser vaciado de razones humanas?

¿es la conciencia de la propia miseria y su necesidad de superarla la antorcha que ha de robarse a los dioses? Por unica vez voy a responder a una pregunta: Si.



El martirio, la autonegación de mi fuente de inspiración, es decir, la autonegacion de mi razon de ser es, al parecer, el punto culmine de mi actividad en la tierra. El nihilismo llevado a sus últimas consecuencias para que, asi, pase al otro lado del muro divisor entre lo adrede y lo inherente, y lo serio y lo risible, del espiritu.

¿Podria ser el “descubrimiento del sí mismo” la más justificada manera de hacerse el re boludo?

La cuestion comienza a complejizarse cuando, a los 15 años, me pregunte por la direccion, el para que, el sentido de preguntar el porqué a todo... Si mi morada iba a estar año donde todo es quieto y frio, y no en el movimiento y el calor, la pregunta es obvia. ¿Para que vine al mundo? Por consiguiente, ¿cual es el sentido de la vida? ¿Con que necesidad me pregunto todo y cual es el fin ultimo de este proceder?

Ahí, justito ahí, es que conoci la filosofia: piedra angular  de encastre en el lugar preciso en el que se ubica el vacío.

Este melodrama me asquea.

Este melodrama no debe ser la ley.

Pertenezco a una especie espiritual consciente de su condición de personaje de ficción.

Entre los 7 y los 9 años manipule mis primeras palabras escritas para darle forma a algo que necesitaba exponerse ante mis ojos. Esas oraciones formaron mi idiosincrasia; esto era la vida, y el resto: material de trabajo. ¿Como un pibito puede alejarse de esa manera del mundo?

Fue, de hecho, esta aparente lejanía, el adentramiento al mundo que realmente me pertenecía, la Verdadera Voluntad. No había otra salida.

Desde el útero me vi empujado a la supervivencia: el cordón umbilical me esta acogotando.

(No, no había otra salida)

Las personas somos puestas en un solo camino; las decisiones que se toman la ornamentan, pero no la desvían.

La constancia es un Don providencial.

No.

La constancia se genera por necesidad.

La escritura es una necesidad.

El horror de la quietud y la lejanía es una necesidad. Responde a la naturaleza con la que fui forjado desde el seno, más allá del útero, ¡y vaya a saber que tan atrás allá que ir!

¿Podría ese retroceso significar el horizonte que me propongo establecer en mis cabales para darle un orden a lo que invita, día a día, a sumergirse en un vórtice de inseguridades?

Nosotros, que nacimos con la necesidad de ser conscientes hasta de nuestra inconsciencia ya sea siendo filósofos, poetas o llorones de toda laya: nacimos fallados, vaciados, sin tener asimiladas las cosas más simples de la existencia. O quizá sea la manera más fácil de explicar el problema, queriéndolo disfrazar con la eficaz herramienta de la pertenencia.

Por empezar: esto es mera literatura, soy consciente de ello.

Estar lleno, satisfecho de sí mismo, es cancelar la posibilidad de algo más, o quizá, eso sea una invitación a la nada que se disfraza de infinito. Y yo, como plomo que soy -en aras de la transmutación- me entrego al juego de las palabras.

Es increíble que así termino y así lo quiera.

Todo el material de trabajo se reduciría a polvo. Un eslabón más en, lo que podría llamarse, Historia de la Humanidad.

Con respecto a cómo comenzó esta gilada: Desde los ocho a los doce fui un cazafantasmas, un investigador de lo paranormal, un buscador de la verdad -inocente yo- en las realidades alternativas. ¡Que podría esperarse de semejante pendejo!

Tan bien me sentía buscando aquello que solo en mi mente parecía establecerse... aquello que solo dejaba entreverse con las palabras

a pesar de las palabras.

A ver... Si se me apura, sin con un cuchillo se me apunta y si se me lo acerca al cuello y la si persona que sostiene el cuchillo sabe que vena presionar y con el fuego de la seguridad en sus ojos me confirmara esto... o sea, la pasión en la necesidad de matar, de transformar... Si se me apura pidiéndome un recuerdo de la niñez tardía lo primero que enarbolo en mi cerebro para darle pie a mi memoria, contaría aquel en que me encontraba yo rezándole a un ser superior a mí -dicese de algo que está por encima de mis hombros, aquella vez en forma de Virgen María- para que no me mate a mí, ni a mis padres a causa de que fue por esa época cuando escondí en el placard uno de mis primeros muertos: un trompazo, un robo y una amenaza a un compañero de primaria. Y mi  doble naturaleza, de pulsión y repulsión, esa dualidad inquisitiva, propia de todo espíritu avejentado, se encargo de acarrear una consistencia espesa en mi interior: la culpa; la culpa entre lo que quería hacer, estando esto mal, y lo mal que estaba no poder hacer lo que quisiera, puesto que eso era parte de mi necesidad... Hasta que más adelante, en la secundaria, me cagaron bien a palos y supe contenerme mejor. Me hice consciente de mí mismo: conocí el rigor del dolor físico. Hasta que tu espíritu no está bien conformado no existe un verdadero dolor en el interior.

Si alguna deidad hubiera implementado en toda su superioridad alguna forma visible de dolor, hoy sería un creyente a rajatabla... Pero también puede ser -es muy probable- que este ciego. Y mientras las tinieblas prevalezcan como mi necesidad de ocultarme, de retraerme, esto no va a poder cambiar, ¿y quien más que yo en mi suprema admiración por los santos motivos de persistencia habrían de cambiar el curso de la historia?

Esa investigación paranormal a la que apuntaba respondía a una necesidad instintiva: la compañía.

¡Ven que no es para tanto!

Soy un simple ser reducido a la necesidad de contacto. Jamás tuve un amigo imaginario. Eso era darle limites a lo que estaba más allá de mi propensión al siniestro plan de complicar todo, de querer explicar todo. Eso era para mí la puerta al centro del mundo, al núcleo que a todo le da sentido al destino.

Quizá si pueda ser que estos, como yo, héroes del verbo, acólitos de la nada, pequeños burgueses perdidos entre la senda del tiempo y el espacio actual; nenes de mamá, perdidos entre la línea divisoria entre teta y teta de su madre tierra, mantequitas como Ricardito en el primer capítulo de Okupas, perdidos entre la senda del tiempo y el espacio heredado; quizá si pueda ser que estos, como yo, héroes del verbo, acólitos de la nada, quieran desquiciar mentes con peroratas como estas, pero yo me niego a ser tan hipócrita.

Me niego a decir que la muerte me estorba.

¡Si estoy lleno de vida!

Sin embargo, por alguna razón, recuesto mi noción sobre filosofías nocturnas, en mi necesidad de un golpe seco, como secos quedan los muertos, aún sabiendo que estos golpes ya me hicieron caer.

Bueno, pero ¿puede haber un verdadero  golpe? Un golpe para que entonces dejes de escribir poemas como plegarias, poemas como dioses encerrados en templos semánticos de los que nada se espera ni nada se quiere más que el éxito y la gloria de un guacho retorcido invitándote una birra.

¡Dios me libre de la libertad! ¡Dios me libre de la disconformidad!

Quise creer que a mí ninguna prisión iba a arrebatarme la libertad y termine teniéndole fe al poema.

Eso si que es una negrada.

Espantoso presentimiento. Tremenda manera de llevarse con el Espíritu.

Cuando me vi incapaz de hacer saltar mi razón al
                  a
                     b
                         i  
                           s
                             m
                                 o
                                    de la fe, hice del intento del salto una fe, que no pide más que dejarme salir en palabras vanas que leerán otras personas vanas espantadas de la vanidad de mi persona que hacen de su virtud una banalidad y esta es su vanidad: ¡la banalidad como virtud!

Pero tranquilos amigos, esto es solo una simple prisión abstracta. Siempre es mejor escuchar hablar de la libertad a gente que de verdad la perdió, como Villon, como Sade, como Verlaine -siguiendo en la pavada literaria- después de culearse a Rimbaud. Así tranquilos, no me voy a andar haciendo el sufriente cuando puedo caminar sobre el pasto quemado por fuego que yo mismo prendí. No me voy a andar haciendo el deprimido por mero pulso de parca.

Tengo dos piernas, dos brazos, veo y escucho bien. Tengo lo suficiente como para sufrir con la poesía, oh si señores...

¿Y por qué, con qué razón? ¿A que ley responde, en un momento preciso de la infancia, decidirse por mundos interiores y el concepto de REALIDAD crispado en palabras a las que las podes desgranar una y mil veces y volverlas a formar?

Lo que yo necesito es un golpe seco, como secos quedan los muertos; un viento fuerte que derrumbe este egoísmo mortal justo y suficiente para hacerme cacarear.

¡Pero por alguna razón necesito transcribir esta picadura de INSECTO desconocido que con un AGUIJÓN en la carne penetra e infecta con el PARÁSITO inaudito!

¿Que tienen para ofrecerme, ustedes, reconocidos poetas, antiquísimos rapsodas, próceres de las letras? Vuestro talento les dio autoridad, mas ¿que es de la autoridad sin su rebaño?

Desde acá, entonces, inicio mi militancia para su destitución. Me siento hecho.

Y así es como engarzo mi pérfida lengua de machete crepuscular, ¡y compongo la juvenil ilusión de la inmortalidad! Para darle forma a una respuesta a una pregunta que surge de la nada con este
pseudo-ente impenetrable
entre el ruido insoportable
del personajerio ingoberanble
y utilizo el poema
para decir algo
ya dicho,
de otra manera
y que tenga sentido
ser objetivo
inmerso en trabas
contradicciones
e ironías que no dicen más
que

hola,

estoy acá.

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